27/11/2016 VALDIVIA - PUERTO VARAS (197 km.)
PUERTO VARAS, CIUDAD ALEMANA
Después de desayunar salimos hacia Puerto Varas. Tomaremos una ruta alternativa un poco más lenta pero más bonita paisajísticamente hablando. Tomamos un desvío hacia "Puerto Octay" y vamos serpenteando por el borde del lago "Llanquihue" , al fondo lo custodian dos gigantes, son los volcanes "Osorno" y "Calbuco". Al final llegamos a Puerto Varas, un destino turístico, con iglesias y casas estilo Alemán y a los pies del lago que antes nombré. El día está muy nublado y es imposible diferenciar las montañas de las nubes negras, toda una pena.
Y todo ello porque toda la zona, tanto Villarrica, como Pucon, como Puerto Varas fueron creadas a partir de la colonización alemana con inmigrantes que se asentaron a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Nos acercamos en el Hostal que nos vamos a alojar por dos noches,el "Hostal Pacha". Es económico (33.000 pesos) e incluye el desayuno. Una vez aparcamos la moto nos vamos a comer a un restaurante que nos recomienda el propietario, "la Olla". Es domingo y se nota que la gente aprovecha para ir a comer en familia. Hay cola y debemos esperar unos minutos. Parece un sitio de categoría porque al entrar ya nos espera un vigilante del parking que nos indica donde debemos aparcar.
Para comer pedimos salmón a la plancha con salsa de erizos y una "paila" de mariscos, muy parecida a la que comimos en la feria costumbrista de Niebla pero el marisco quizá algo más rico aquí (también el precio era diferente).
Al salir nos volvimos al Hostel a descansar un poco.
Por la tarde nos fuimos en busca de una cervecería y Romà que había visto una de camino al restaurante dijo de ir dando un paseo.
Después de 30 minutos caminando llegamos y una Srta. nos dice que está cerrado...en fin, deberemos volver al centro del pueblo.
Romà no tiene mucha hambre y no quiere cenar, pero yo que ya había visto el tamaño y lo apetitosos que eran los pasteles que servían en las cafeterías no iba a dejar pasar la ocasión. Se que no es una cena muy adecuada, pero una vez al año... Así que entramos en una cafetería y me pedí una porción de pastel de merengue con frambuesas. Estaba bueno, pero realmente se comía más con la vista que con el paladar.
Volvimos al Hostel y después de aprovechar cada uno de su tiempo libre nos fuimos a descansar en busca de un nuevo día.
Mapa de la ruta:



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