21/01/2017 QUEDAS DO IGUAÇÚ - FOZ DO IGUAÇÚ (263 km.)
LA INMENSIDAD DE LAS CATARATAS DE IGUAZÚ
A poco más de las 08h Romà ya está despierto. Yo que sigo congestionado por mi resfriado me despierto al oír sus primeros pasos.
Nos vestimos con ropa ligera y bajamos al comedor. Allí el desayuno más completo en lo que llevamos de viaje nos está esperando. Tartas de todo tipo, embutido variado, fruta, dulces, zumos, café, chocolates, etc. Desayunamos sin excedernos aunque el buffet invita a comer hasta no poder más.
Recogemos y acomodamos todo en la moto. Iniciamos la ruta pasando por grandes campos de lo que creemos que será mate, lo cierto es que las vistas se parecen más a "la Toscana" que a lo que te puedes imaginar cuando te hablan de Brasil.
Es un trayecto corto, aunque el dolor de culo y mis dolores en las rodillas hacen que parezca uno de los más largos.
A poco más de las 13h llegamos a Foz de Iguazú. Tras callejear un poco damos con el Hostel que habíamos mirado por internet, el "Poesía Hostel". En internet hemos visto una oferta por 7€ pero en la recepción parecemos entender que ya no hay esas habitaciones y que el precio por alojarnos es de 40 reales por persona con desayuno incluido. Aceptamos quedarnos pese a que el alojamiento no dispone de aparcamiento para poder dejar la moto. El barrio se ve tranquilo y nos fiamos de dejarla en la entrada.
Nos instalamos en una habitación con 6 literas y aunque no queda muy claro que camas hay disponibles yo consigo hacerme con una inferior.
Me doy urgentemente una ducha de agua fresca, mi cuerpo lo necesita, hasta estoy mareado por culpa del calor que hemos sufrido en la moto.
Pedimos consejo para ir a comer a algún restaurante y el recepcionista nos dice que en el centro hay un buffet libre que está muy bien. Nos acercamos con la moto y sus 25 reales nos tiran para atrás, buscamos algo más barato. El "maitre" nos recomienda otra "churrasquería" a la que nos acercamos y nos dicen que el tenedor libre cuesta 60 reales. Seguramente aquél camarero ha pensado que su restaurante era poco para unos chicos que viajan por el mundo con una BMW y es que justamente buscamos todo lo contrario.
De camino a los restaurantes hemos visto un buffet libre por unos 13 reales. Rápidamente damos con él y comemos algo sencillo pero muy rico. Yo que estoy sediento engullo mi bebida de "guaraná" teniéndome que pedir un segundo refresco para calmar del todo mi sed.
Al terminar nos dirigimos hacia las cataratas. Son unos 20 km de recorrido por una carretera principal hasta llegar a la entrada del recinto. Allí Romà aparca la moto y compramos en unas máquinas las entradas y el pago del parking. Cada entrada cuesta 64 reales y el aparcamiento 22 más. Sin perder mucho tiempo entramos por el acceso donde hacemos una pequeña cola a la espera de que un autobús venga a buscarnos para llevarnos al inicio de las pasarelas desde donde se pueden ver las cataratas.
El bús llega rápido, tiene dos plantas y nos subimos a la superior. En poco más de 10 minutos llegamos a la parada final. En cuanto nos bajamos se empieza a oír el rumor del agua que anuncia lo que nos espera por ver.
Mientras nos acercamos vemos como un "coati" le hurta la mochila a un hombre que la ha dejado en el suelo y pese a los intentos de su propietario en evitar que se la llevase no puede evitar el desastre. Por suerte, poco después, un guardabosques del parque consigue recuperarla aunque con algo menos de comida en su interior.
Los "coatí" o "nasua" parecen estar acostumbrados a la presencia de las personas y se pasean alrededor de los pies de los turistas esperando el momento para robar otra mochila. Se ven preciosos pero hay que considerar que son carnívoros y ese es su hábitat. Por ese motivo se pueden leer por todos lados letreros que advierten del peligro de darles comida a esos dulces animales ya que en más de una ocasión algún humano se ha llevado de recuerdo algún que otro mordisco.
De repente unas impresionantes vistas se abren ante nuestros ojos, la inmensas cataratas están ahí, con su imponente presencia.
Tomamos algunas fotos y empezamos el camino que nos mostrará desde diferentes ángulos y distancia aquel espectáculo de la naturaleza.
Hay mucha gente y el calor se hace asfixiante, no paramos de sudar por lo que decidimos comprarnos un coco para bebernos su agua y una botella de agua. Los precios son desorbitados pero nuestra hidratación prima por encima de unos cuantos reales.
Después de haber pasado por varios miradores llegamos al más imponente desde el que te sitúas en medio de las cataratas. Caminamos por una pasarela y un fuerte viento transforma el agua salpicada en una espesa llovizna que empapa a todo aquél que por allí pasa. Pero todo eso vale la pena a cambio de sentir la fuerza de la naturaleza, de tomar un poco de la energía que la madre tierra nos regala, de sentirse parte viva de este mundo, de disfrutar de la magnitud que nos regala tal espectáculo. Me olvido de toda la gente que me rodea, ahora no importa, solo importa lo que sientes al estar allí.
Vuelvo a la realidad y aprovechamos para tomar algunas videos, no podemos dejar pasar la oportunidad.
Una vez retornamos al camino observamos como el día está cambiado radicalmente. Un fuerte viento se ha levantado y el agua que nos moja ya no es solamente de las cataratas sino que el agua de lluvia empieza a hacer acto de presencia.
Nos resguardamos bajo un pequeño edificio a la espera de que vengan unos ascensores que te llevan directamente a un mirador. Es otra perspectiva menos espectacular pero que te muestra una vista más panorámica de una de las siete maravillas naturales de nuestro planeta.
La lluvia se torna más intensa y corriendo vamos a la estación donde debemos tomar el autobús que nos llevará de vuelta al inicio de la visita. En cuanto llegamos nos percatamos que allí no ha llovido y nos regocijamos de la suerte que hemos tenido ya que habíamos dejado los cascos atados a la moto.
Recorremos los 20 kilómetros que separan las catarátas del Hostel sin que una gota de lluvia caiga sobre nosotros.
Una vez aseados conocemos a tres chicos de Madrid. Compartimos unas cervezas que hemos comprado en un súper cercano y charlamos con ellos sobre qué estamos haciendo por estas tierras.
Se acerca la hora de cenar y como no tenemos comida salimos en busca de algún restaurante cercano. No muy lejos topamos con una pizzería donde compramos una pizza mediana (6 trozos) de dos sabores diferentes que nos cuesta unos 28 reales.
Nos la comeremos en el Hostel en compañía de los chicos que acabamos de conocer mientras seguimos conversando de política y otros temas banales.
Como últimamente andamos algo cansados, no nos enredamos y nos acostamos temprano, cayendo rendidos sin remedio.
Mapa de ruta:
martes, 24 de enero de 2017
20/01/2017 CURITIBA - QUEDAS DO IGUAÇÚ (428 km.)
A UN PASO DE LAS CATARATAS
Para resumir solo diré "RUTINA MATUTINA", puede que a partir de ahora cuando no haya nada relevante que explicar por las mañanas así será como empezaré la entrada.
Ya estamos en ruta. Para comer paramos en la carretera y comemos en un pequeño bufet libre que a más de pequeño ya casi no les quedaba la mitad de platos que ofrecían. Pagamos por los dos 30 reales y comemos decentemente, al menos ya tenemos la panza llena, con eso nos damos por satisfechos.
Seguimos nuestra ruta y en el desvío hacia "Quedas do Iguazú" durante el trayecto por la carretera pasamos por el medio de un poblado de indígenas. La imagen nos emociona a los dos, se ve a los niños por el medio de la carretera jugando con unos antiguos coches tirados por una cuerda que ellos mismos les han atado, nos saludan con la mano y nos regalan sus mejores sonrisas. Me dan ganas de decirle a Romà que pare la moto y que nos bajemos a jugar con ellos, pero el cansancio apremia y nos conformamos con ver esa imagen. Los mayores muestran cara de asombro al vernos pasar por allí con la moto, nos miran extrañados como si hubiésemos caído de otro planeta. No parecen brasileños, sus rostros exóticos muestran claramente que son indígenas.
A unos 40 kilómetros de la carretera principal llegamos a nuestro destino. Son las 17:30h y en la entrada del pueblo encontramos el "Hotel Senador". No os asustéis, el nombre parece de un gran hotel, pero la habitación tan solo nos cuesta 75 reales, apenas 22 euros los dos e incluye desayuno.
Descansamos un rato por la tarde y Romà compra en una gasolinera que está al lado un par de cervezas que nos tomamos en la habitación.
Ya por la noche salimos en busca de un supermercado para comprar la cena. Debemos ir en moto porque el centro queda un poco alejado. Compramos unos tomates, un yoghurt, pan y algo de beber que tomaremos junto al pollo que nos sobró de la cena de ayer.
Al terminar aún nos quedará un rato de tiempo libre que cada uno dedicará a sus menesteres antes de irnos a dormir.
Mapa de ruta:
A UN PASO DE LAS CATARATAS
Para resumir solo diré "RUTINA MATUTINA", puede que a partir de ahora cuando no haya nada relevante que explicar por las mañanas así será como empezaré la entrada.
Ya estamos en ruta. Para comer paramos en la carretera y comemos en un pequeño bufet libre que a más de pequeño ya casi no les quedaba la mitad de platos que ofrecían. Pagamos por los dos 30 reales y comemos decentemente, al menos ya tenemos la panza llena, con eso nos damos por satisfechos.
Seguimos nuestra ruta y en el desvío hacia "Quedas do Iguazú" durante el trayecto por la carretera pasamos por el medio de un poblado de indígenas. La imagen nos emociona a los dos, se ve a los niños por el medio de la carretera jugando con unos antiguos coches tirados por una cuerda que ellos mismos les han atado, nos saludan con la mano y nos regalan sus mejores sonrisas. Me dan ganas de decirle a Romà que pare la moto y que nos bajemos a jugar con ellos, pero el cansancio apremia y nos conformamos con ver esa imagen. Los mayores muestran cara de asombro al vernos pasar por allí con la moto, nos miran extrañados como si hubiésemos caído de otro planeta. No parecen brasileños, sus rostros exóticos muestran claramente que son indígenas.
A unos 40 kilómetros de la carretera principal llegamos a nuestro destino. Son las 17:30h y en la entrada del pueblo encontramos el "Hotel Senador". No os asustéis, el nombre parece de un gran hotel, pero la habitación tan solo nos cuesta 75 reales, apenas 22 euros los dos e incluye desayuno.
Descansamos un rato por la tarde y Romà compra en una gasolinera que está al lado un par de cervezas que nos tomamos en la habitación.
Ya por la noche salimos en busca de un supermercado para comprar la cena. Debemos ir en moto porque el centro queda un poco alejado. Compramos unos tomates, un yoghurt, pan y algo de beber que tomaremos junto al pollo que nos sobró de la cena de ayer.
Al terminar aún nos quedará un rato de tiempo libre que cada uno dedicará a sus menesteres antes de irnos a dormir.
Mapa de ruta:
19/01/2017 SAO PAOLO - CURITIBA (476 km.)
DE NUEVO EN RUTA
Parece que la rutina de nuestras mañanas no ha cambiado en nada. A las 09h en pié y un desayuno algo más completo que el de los Hostels pero tampoco nada del otro mundo.
Como si el tiempo no hubiese pasado nos encontramos de nuevo encima de la moto con todo en el mismo sitio que estaba aunque con la ausencia de algunos objetos que Romà ha decidido enviar de vuelta a Barcelona al considerarlos innecesarios. El forro de invierno de mi chaqueta de cordura y los guantes de goretex de invierno de la moto son dos de las bajas más significativas que echo en falta. Él por su parte ha enviado de vuelta un micrófono que trajo y que nunca utilizó. Vamos, como veis cosas útiles a la par 😒.
Como habíamos acordado bordeamos por el este la ciudad de Sao Paolo y nos dirigimos hacia la costa para tomar camino hacia el sur.
De repente una fuerte lluvia nos sorprende por la carretera. Paramos y nos ponemos los chubasqueros aunque no podemos evitar mojarnos mientras lo hacemos. Ha sido un breve pero fuerte temporal al que hemos plantado cara y hemos superado sin apenas despeinarnos. Se acerca la hora de comer y decidimos hacer una parada en la carretera. Nos quitamos el equipo de lluvia y ya más cómodos entramos en el restaurante. Comemos unas chuletas con patatas y cebolla confitada por 35 reales cada uno.
Retomamos la ruta y sin que ocurra nada relevante llegamos a las 19h a Curitiba, una ciudad que a simple vista me parece muy bonita, limpia y tranquila. Lo cierto es que me ha sorprendido gratamente.
Y por fin llegamos a nuestro alojamiento, el "Curitiba Backpapers Hostel" el cual destaca por ser "vegano". El precio es de 13€ la noche con desayuno incluido por persona.
Después de una ducha y de acomodar todos nuestros enseres salimos para ir a comprar cena a un supermercado cercano. Para no variar seguiremos con nuestra dieta poco variada de pollo, en este caso ya lo compramos asado y lo acompañaremos con unas cortezas y unas cervezas y todo por un competitivo precio de 30 reales.
Después de cenar nos acostamos sin demora. Hoy ha sido un día de muchas horas sobre la moto.
Mapa de ruta:
DE NUEVO EN RUTA
Parece que la rutina de nuestras mañanas no ha cambiado en nada. A las 09h en pié y un desayuno algo más completo que el de los Hostels pero tampoco nada del otro mundo.
Como si el tiempo no hubiese pasado nos encontramos de nuevo encima de la moto con todo en el mismo sitio que estaba aunque con la ausencia de algunos objetos que Romà ha decidido enviar de vuelta a Barcelona al considerarlos innecesarios. El forro de invierno de mi chaqueta de cordura y los guantes de goretex de invierno de la moto son dos de las bajas más significativas que echo en falta. Él por su parte ha enviado de vuelta un micrófono que trajo y que nunca utilizó. Vamos, como veis cosas útiles a la par 😒.
Como habíamos acordado bordeamos por el este la ciudad de Sao Paolo y nos dirigimos hacia la costa para tomar camino hacia el sur.
De repente una fuerte lluvia nos sorprende por la carretera. Paramos y nos ponemos los chubasqueros aunque no podemos evitar mojarnos mientras lo hacemos. Ha sido un breve pero fuerte temporal al que hemos plantado cara y hemos superado sin apenas despeinarnos. Se acerca la hora de comer y decidimos hacer una parada en la carretera. Nos quitamos el equipo de lluvia y ya más cómodos entramos en el restaurante. Comemos unas chuletas con patatas y cebolla confitada por 35 reales cada uno.
Retomamos la ruta y sin que ocurra nada relevante llegamos a las 19h a Curitiba, una ciudad que a simple vista me parece muy bonita, limpia y tranquila. Lo cierto es que me ha sorprendido gratamente.
Y por fin llegamos a nuestro alojamiento, el "Curitiba Backpapers Hostel" el cual destaca por ser "vegano". El precio es de 13€ la noche con desayuno incluido por persona.
Después de una ducha y de acomodar todos nuestros enseres salimos para ir a comprar cena a un supermercado cercano. Para no variar seguiremos con nuestra dieta poco variada de pollo, en este caso ya lo compramos asado y lo acompañaremos con unas cortezas y unas cervezas y todo por un competitivo precio de 30 reales.
Después de cenar nos acostamos sin demora. Hoy ha sido un día de muchas horas sobre la moto.
Mapa de ruta:
18/01/2017 ILHA GRANDE - SAO PAULO
UN DIA VIAJANDO Y REENCUENTRO CON ROMÀ
Me levanto obre las 08h, sin haber dormido mucho y con pocas ganas de marcharme de ese paraíso natural donde me encuentro.
Después de desayunar termino de prepararme la maleta y pasadas las 09h emprendo rumbo hacia la playa de Abrao. Hoy me espera un día muy largo!
En el muelle, muy cerquita de la plaza principal del pueblo parte el barco "popular" con salida a las 10h, a las 13h y a las 17h y el precio es de tan solo 15 reales, completando el recorrido entre Abrao y Angra dos Reis en hora y media.
Hay compañías que ofrecen ese mismo trayecto pero lo realizan con lancha rápida y su duración es de media hora. Te cobran 50 reales y hay muchas más salidas durante el día.
Debo hacer una larga cola durante media hora para comprar el ticket en la taquilla que se encuentra en el mismo muelle.
Zarpamos y haciendo un lento recorrido llegamos al continente. Al pisar tierra firme pregunto a varias personas por la central rodoviária y me indican que tengo casi media hora caminando. Yo que pensaba que estaba cerca... a más hace un sol de justícia. Camino bordeando la costa y llego en el tiempo que me habían indicado. Allí canjeo el billete electrónico por uno de papel y espero casi una hora a que salga mi autocar.
A las 13h parte puntual, es bastante moderno y como casi siempre se han pasado con la poténcia del aire acondicionado. Durante el recorrido hace varias paradas y en una de ellas aprovecho para comprarme un par de croissants rellenos de queso y de pollo que están buenísimos porque con tanto ajetreo no he podido comer aún y son las 17h. Cuando me subo al autocar me doy cuenta que me han timado 5 reales ya que me ha cobrado un croissant de más. Ya no puedo reclamar nada, qué le vamos a hacer. Durante lo que queda de camino voy chateando con Romà para poder encontrarnos en el aeropuerto de Sao Paolo donde ha dejado a su chica con motivo de su retorno a Barcelona.
Llego al destino a las 21:15 y aún tengo que comprar el billete de autobús que me llevará al aeropuerto de Sao Paolo. Encuentro rápidamente la taquilla. La chica que me atiende me dice que el siguiente autobús sale a las 22:30. "¿Y no hay otro antes?", le pregunto sorprendido. Me dice que sí, que a las 21:30 hay otro pero que me quedan 5 minutos para tomarlo. El billete es muy caro, 47 reales, pero solo tengo esa opción para ir al aeropuerto o tomar un taxi que seguro me sale mucho más caro. Acepto el reto que me propone la taquillera y salgo corriendo hacia el aparcamiento 33. Llego con el tiempo justo, pero llego!
Hablé con Romà de la posibilidad de que me viniese a buscar a la estación de autobuses de Sao Paolo con la moto, pero no lo hizo gracia la idea. Tuvimos nuestras diferencias con el tema, a mí no me gustaba tener que gastar tanto dinero en ese autobús y tener que seguir viajando después de estar todo el día entre barcos y autocares y a él le daba "miedo" entrar con la moto al centro de la ciudad después de que todo el mundo nos hablase de la peligrosidad e inseguridad que se vive allí. Creo que los dos comprendíamos nuestras inquietudes y al final acepté que posiblemente era mejor que yo cediese ya que era lo opción más coherente.
Llego al aeropuerto a las 22:15 y después de dar varias vueltas por una pequeña zona me reencuentro con Romà. No penséis en un reencuentro de película con abrazos y lágrimas de felicidad, pero se que tanto él como yo estábamos contentos por estar juntos de nuevo en ésta aventura.
De nuevo retomamos las viejas costumbres, nos montamos en la moto y para no entrar en Sao Paolo nos desplazamos a un hotel de las afueras de la ciudad que Romà miró previamente. Se trata del hotel "Jin Ju" por el que pagaremos 120 reales con desayuno incluido. La moto queda a bien guardada en el aparcamiento privado del Hotel.
No hemos cenado, pero el cansancio y las ganas de dormir pueden con ello. Sin más nos metemos en la cama esperando con ganas el reinicio de este gran viaje...
UN DIA VIAJANDO Y REENCUENTRO CON ROMÀ
Me levanto obre las 08h, sin haber dormido mucho y con pocas ganas de marcharme de ese paraíso natural donde me encuentro.
Después de desayunar termino de prepararme la maleta y pasadas las 09h emprendo rumbo hacia la playa de Abrao. Hoy me espera un día muy largo!
En el muelle, muy cerquita de la plaza principal del pueblo parte el barco "popular" con salida a las 10h, a las 13h y a las 17h y el precio es de tan solo 15 reales, completando el recorrido entre Abrao y Angra dos Reis en hora y media.
Hay compañías que ofrecen ese mismo trayecto pero lo realizan con lancha rápida y su duración es de media hora. Te cobran 50 reales y hay muchas más salidas durante el día.
Debo hacer una larga cola durante media hora para comprar el ticket en la taquilla que se encuentra en el mismo muelle.
Zarpamos y haciendo un lento recorrido llegamos al continente. Al pisar tierra firme pregunto a varias personas por la central rodoviária y me indican que tengo casi media hora caminando. Yo que pensaba que estaba cerca... a más hace un sol de justícia. Camino bordeando la costa y llego en el tiempo que me habían indicado. Allí canjeo el billete electrónico por uno de papel y espero casi una hora a que salga mi autocar.
A las 13h parte puntual, es bastante moderno y como casi siempre se han pasado con la poténcia del aire acondicionado. Durante el recorrido hace varias paradas y en una de ellas aprovecho para comprarme un par de croissants rellenos de queso y de pollo que están buenísimos porque con tanto ajetreo no he podido comer aún y son las 17h. Cuando me subo al autocar me doy cuenta que me han timado 5 reales ya que me ha cobrado un croissant de más. Ya no puedo reclamar nada, qué le vamos a hacer. Durante lo que queda de camino voy chateando con Romà para poder encontrarnos en el aeropuerto de Sao Paolo donde ha dejado a su chica con motivo de su retorno a Barcelona.
Llego al destino a las 21:15 y aún tengo que comprar el billete de autobús que me llevará al aeropuerto de Sao Paolo. Encuentro rápidamente la taquilla. La chica que me atiende me dice que el siguiente autobús sale a las 22:30. "¿Y no hay otro antes?", le pregunto sorprendido. Me dice que sí, que a las 21:30 hay otro pero que me quedan 5 minutos para tomarlo. El billete es muy caro, 47 reales, pero solo tengo esa opción para ir al aeropuerto o tomar un taxi que seguro me sale mucho más caro. Acepto el reto que me propone la taquillera y salgo corriendo hacia el aparcamiento 33. Llego con el tiempo justo, pero llego!
Hablé con Romà de la posibilidad de que me viniese a buscar a la estación de autobuses de Sao Paolo con la moto, pero no lo hizo gracia la idea. Tuvimos nuestras diferencias con el tema, a mí no me gustaba tener que gastar tanto dinero en ese autobús y tener que seguir viajando después de estar todo el día entre barcos y autocares y a él le daba "miedo" entrar con la moto al centro de la ciudad después de que todo el mundo nos hablase de la peligrosidad e inseguridad que se vive allí. Creo que los dos comprendíamos nuestras inquietudes y al final acepté que posiblemente era mejor que yo cediese ya que era lo opción más coherente.
Llego al aeropuerto a las 22:15 y después de dar varias vueltas por una pequeña zona me reencuentro con Romà. No penséis en un reencuentro de película con abrazos y lágrimas de felicidad, pero se que tanto él como yo estábamos contentos por estar juntos de nuevo en ésta aventura.
De nuevo retomamos las viejas costumbres, nos montamos en la moto y para no entrar en Sao Paolo nos desplazamos a un hotel de las afueras de la ciudad que Romà miró previamente. Se trata del hotel "Jin Ju" por el que pagaremos 120 reales con desayuno incluido. La moto queda a bien guardada en el aparcamiento privado del Hotel.
No hemos cenado, pero el cansancio y las ganas de dormir pueden con ello. Sin más nos metemos en la cama esperando con ganas el reinicio de este gran viaje...
17/01/2017 ILHA GRANDE
UN DIA RELAJADO
El día se ha levantado tapado y lluvioso. Aunque el objetivo de hoy era bucear, finalmente he tenido que resignarme a ello, a cambio he decidido ir a alguna playa para despedirme de la isla, pero deberé esperar a ver si el tiempo cambia.
Me dedico a escribir un poco en el blog ya que últimamente no tengo muchos ratos para dedicarle. Al rato parece que el cielo empieza a despejarse y decido tomar mi mochila e irme a las playas cercanas a Abrao. Justo antes de salir un chico Argentino pasa por el Hostel vendiendo empanadas. Decido comprarle 2 por 10 reales cada una, así no tengo que preocuparme de hacerme comida, además tienen muy buen aspecto y su tamaño es considerable. También tomo una cerveza que le había sobrado a Romà y que me dio ya que ellos esa misma mañana embarcaban para el continente.
Inicio una pequeña ruta hacia la derecha del pueblo pasando por varias playas hasta llegar a "praia comprida" donde "planto el huevo".
Después de un agradable reposo tomo las empanadas que compré por la mañana, me saben deliciosas y la cerveza está bien fresquita, el complemento idóneo para hacer el momento redondo.
Me doy un baño y decido nadar hasta "praia Crena", una playa paradisíaca pero que el cihiringuito que la preside estropea toda visión idílica.
Vuelvo donde tengo mis enseres y después de relajarme un rato más sobre la arena disfruto de un último baño en aquellas aguas transparentes bajo una leve lluvia que me hace cerrar los ojos al sentirme vivo y conectado con la naturaleza.
Por la tarde vuelvo al Hostel, es momento de recoger mis cosas ya que mañana abandono la isla. Con todo y eso me queda un poco de tiempo libre que se lo dedico al blog.
Sin apenas darme cuenta llega la hora de cenar. Me preparo un poco de pasta con un condimento que compré en Uruguay que le da un saber exquisito.
Cuando mi cabeza está casi a punto de entrar en modo "off" un grupo de huéspedes me invita a salir a tomar algo. Como será mi última noche decido apuntarme. La fiesta se desarrolla en un Hostel de la isla que está un poco alejado del centro donde tienen una piscina natural de agua que le entra directamente del mar. La entrada es gratuita y compro varias cervezas durante la noche a un módico precio de 5 reales. Paso una noche entretenida. Hoy no voy a poder dormir mucho pero como decía mi abuela "sarna con gusto no pica... pero jode y mortifica!"
UN DIA RELAJADO
El día se ha levantado tapado y lluvioso. Aunque el objetivo de hoy era bucear, finalmente he tenido que resignarme a ello, a cambio he decidido ir a alguna playa para despedirme de la isla, pero deberé esperar a ver si el tiempo cambia.
Me dedico a escribir un poco en el blog ya que últimamente no tengo muchos ratos para dedicarle. Al rato parece que el cielo empieza a despejarse y decido tomar mi mochila e irme a las playas cercanas a Abrao. Justo antes de salir un chico Argentino pasa por el Hostel vendiendo empanadas. Decido comprarle 2 por 10 reales cada una, así no tengo que preocuparme de hacerme comida, además tienen muy buen aspecto y su tamaño es considerable. También tomo una cerveza que le había sobrado a Romà y que me dio ya que ellos esa misma mañana embarcaban para el continente.
Inicio una pequeña ruta hacia la derecha del pueblo pasando por varias playas hasta llegar a "praia comprida" donde "planto el huevo".
Después de un agradable reposo tomo las empanadas que compré por la mañana, me saben deliciosas y la cerveza está bien fresquita, el complemento idóneo para hacer el momento redondo.
Me doy un baño y decido nadar hasta "praia Crena", una playa paradisíaca pero que el cihiringuito que la preside estropea toda visión idílica.
Vuelvo donde tengo mis enseres y después de relajarme un rato más sobre la arena disfruto de un último baño en aquellas aguas transparentes bajo una leve lluvia que me hace cerrar los ojos al sentirme vivo y conectado con la naturaleza.
Por la tarde vuelvo al Hostel, es momento de recoger mis cosas ya que mañana abandono la isla. Con todo y eso me queda un poco de tiempo libre que se lo dedico al blog.
Sin apenas darme cuenta llega la hora de cenar. Me preparo un poco de pasta con un condimento que compré en Uruguay que le da un saber exquisito.
Cuando mi cabeza está casi a punto de entrar en modo "off" un grupo de huéspedes me invita a salir a tomar algo. Como será mi última noche decido apuntarme. La fiesta se desarrolla en un Hostel de la isla que está un poco alejado del centro donde tienen una piscina natural de agua que le entra directamente del mar. La entrada es gratuita y compro varias cervezas durante la noche a un módico precio de 5 reales. Paso una noche entretenida. Hoy no voy a poder dormir mucho pero como decía mi abuela "sarna con gusto no pica... pero jode y mortifica!"
16/01/2016 ILHA GRANDE
PASEO EN BARCA (Empresa "Dive & Cia)
Ya desayunado y con todo preparado para la excursión a la media isla me acerco a la empresa ya que es el punto de encuentro. Antes compro algo de fruta y unas cervezas ya que en la lancha hay a nuestra disposición una nevera con hielo para poder llevar nuestras bebidas y tentempiés para pasar el día. Son las 10h y se retrasa una media hora la salida.
Somos unas 12 personas, entre ellos un par de familias, una pareja y un grupo de amigos, entre los que hay Brasileños, Argentinos y yo el único Español.
Hace un día espectacular y hay que tener cuidado con el sol, no puedo descuidarme de ponerme crema a cada rato. El paseo en lancha se hace agradable y la primera parada es en la "lagoa verde", un paraje paradisíaco que parece una piscina de agua verde transparente. La parte negativa es que es temporada alta y aquello está lleno de gente. Tomo las gafas y el tubo y me alejo del bullicio con un nado relajado.
Veo pececillos de colores nadando alrededor de los corales en busca de alimento y algún recoveco donde resguardarse. Lo paso genial hasta que intento zambullirme al fondo, los oídos parecen reventarme y siento mucha presión en la cabeza, intento compensar y siento un leve mareo que se hace mucho más intenso cuando subo a la superficie. Esa señal me muestra que posiblemente no podré bucear, pero no quiero resignarme a ello y lo iré probando durante el día en más ocasiones a ver como evoluciona. Parece que el resfriado ha conseguido su objetivo.
Pasada una hora de esa parada retomamos el viaje en barca y nos acercamos a la "lagoa Azul", una imagen muy similar a la anterior que me decepciona un poco ya que esperaba encontrarme una tonalidad de colores totalmente diferente. Aquí veo algún que otro cangrejo caminando por el fondo del mar a la vez que come trozos de algas que están pegadas a las rocas. También encuentro estrellas de mar y alguna flor marina.
Una hora más tarde seguimos con el recorrido marcado y nos dirigimos a "Saco do Céu", una especie de "golfo" donde paramos a comer en un restaurante. Tomo un plato de patatas fritas que acompaño con una cerveza. Tenía antojo desde que ayer por la noche vi pasar un suculento plato por delante mío cuando íbamos a cenar. Me cuesta 30 pesos, precio turista. De vuelta una pequeña barca nos acerca a la lancha que ha quedado aislada al subir el nivel del mar. De ahí nos dirigimos a "praia do Amor", una pequeña playa con mucho encanto donde me doy un último chapuzón haciendo "snorkel".
También vuelvo a probar a sumergirme y mi oído derecho me informa a modo de dolor que deberé olvidarme de bucear.
Durante el buceo observo un coral formado por cientos de florecitas azules, es precioso!
Solo nos queda una última parada, será en "praia do Feticeira" la playa que ya visité mi primer día en la isla. Me quedo en el barco aunque desde ahí hago varios saltos al mar. Me relajo en la cubierta de la lancha sin tanta gente a mi alrededor ya que muchos se han quedado en la arena de la playa.
A las 17h estamos de vuelta en Abrao. Me acerco a la agencia donde me borro del buceo, lastimosamente sé que no voy a poder hacerlo por el colapso de mocos que tengo en los senos.
Una vez llego al Hostel me ducho y preparo la tortilla de patatas que le prometí a la propietaria. También hago una para cenar con Romà y su chica ya que así es como habíamos quedado. Intentamos concretar por "whats up" como quedar pero como la conexión que tenemos es nefasta se hace imposible, tan solo consigo enterarme que han estado toda la tarde bebiendo y andan algo "contentos". Como pasa el rato y no recibo noticias, decido cenar, cuando de repente y estando en mi habitación oigo un golpe en la ventana. Se trata de Romà con cara de loco y pegado al cristal, lo veo como si de un "walking dead" se tratase. Detrás está su chica que se comporta algo más aunque se les nota el efecto de las cervezas que han bebido. Rápidamente arreglo la tortilla en pequeños paquetitos y nos vamos a la playa, pero antes pasamos por el camping a recoger a una pareja de Río que son con quien han compartido toda la tarde.
Antes de salir los empleados del Hostel me felicitan por lo buena que está la tortilla y es que no han podido esperar a probarla ni un instante al percibir tan agradable olor.
A la orilla del mar repartimos la tortilla, parece que a la chica brasileña le ha gustado mucho. Lo cierto es que pensaba que me habría quedado peor porque los utensilios que hay en los hostels dejan mucho que desear, pero ciertamente ha quedado muy sabrosa. Romà ha comprado un par de cervezas que aunque están algo calientes será lo que beberemos. En la plaza de Abrao tocan en directo una banda de "reggae". Primero interpretan canciones tradicionales pero luego se arrancan con su estilo verdadero. Delante nuestro un niño no para de bailar, yo me acerco y danzo con él varios pasos. Las sonrisas que me regala no tienen precio.
Me he quedado con hambre, la tortilla no ha sido suficiente cena por lo que decido acercarme a un puesto donde me compro por 10 reales una "tapioca" de carne seca y queso. La tapioca es similar a una "crêpe" lo único que la masa está hecha solo con una especie de harina gruesa. No me llena mucho pero me sirve para matar el gusanillo.
Después de un buen rato nos entra el sueño y es que la música acompaña en su desempeño.
PASEO EN BARCA (Empresa "Dive & Cia)
Ya desayunado y con todo preparado para la excursión a la media isla me acerco a la empresa ya que es el punto de encuentro. Antes compro algo de fruta y unas cervezas ya que en la lancha hay a nuestra disposición una nevera con hielo para poder llevar nuestras bebidas y tentempiés para pasar el día. Son las 10h y se retrasa una media hora la salida.
Somos unas 12 personas, entre ellos un par de familias, una pareja y un grupo de amigos, entre los que hay Brasileños, Argentinos y yo el único Español.
Hace un día espectacular y hay que tener cuidado con el sol, no puedo descuidarme de ponerme crema a cada rato. El paseo en lancha se hace agradable y la primera parada es en la "lagoa verde", un paraje paradisíaco que parece una piscina de agua verde transparente. La parte negativa es que es temporada alta y aquello está lleno de gente. Tomo las gafas y el tubo y me alejo del bullicio con un nado relajado.
Veo pececillos de colores nadando alrededor de los corales en busca de alimento y algún recoveco donde resguardarse. Lo paso genial hasta que intento zambullirme al fondo, los oídos parecen reventarme y siento mucha presión en la cabeza, intento compensar y siento un leve mareo que se hace mucho más intenso cuando subo a la superficie. Esa señal me muestra que posiblemente no podré bucear, pero no quiero resignarme a ello y lo iré probando durante el día en más ocasiones a ver como evoluciona. Parece que el resfriado ha conseguido su objetivo.
Pasada una hora de esa parada retomamos el viaje en barca y nos acercamos a la "lagoa Azul", una imagen muy similar a la anterior que me decepciona un poco ya que esperaba encontrarme una tonalidad de colores totalmente diferente. Aquí veo algún que otro cangrejo caminando por el fondo del mar a la vez que come trozos de algas que están pegadas a las rocas. También encuentro estrellas de mar y alguna flor marina.
Una hora más tarde seguimos con el recorrido marcado y nos dirigimos a "Saco do Céu", una especie de "golfo" donde paramos a comer en un restaurante. Tomo un plato de patatas fritas que acompaño con una cerveza. Tenía antojo desde que ayer por la noche vi pasar un suculento plato por delante mío cuando íbamos a cenar. Me cuesta 30 pesos, precio turista. De vuelta una pequeña barca nos acerca a la lancha que ha quedado aislada al subir el nivel del mar. De ahí nos dirigimos a "praia do Amor", una pequeña playa con mucho encanto donde me doy un último chapuzón haciendo "snorkel".
Durante el buceo observo un coral formado por cientos de florecitas azules, es precioso!
Solo nos queda una última parada, será en "praia do Feticeira" la playa que ya visité mi primer día en la isla. Me quedo en el barco aunque desde ahí hago varios saltos al mar. Me relajo en la cubierta de la lancha sin tanta gente a mi alrededor ya que muchos se han quedado en la arena de la playa.
A las 17h estamos de vuelta en Abrao. Me acerco a la agencia donde me borro del buceo, lastimosamente sé que no voy a poder hacerlo por el colapso de mocos que tengo en los senos.
Una vez llego al Hostel me ducho y preparo la tortilla de patatas que le prometí a la propietaria. También hago una para cenar con Romà y su chica ya que así es como habíamos quedado. Intentamos concretar por "whats up" como quedar pero como la conexión que tenemos es nefasta se hace imposible, tan solo consigo enterarme que han estado toda la tarde bebiendo y andan algo "contentos". Como pasa el rato y no recibo noticias, decido cenar, cuando de repente y estando en mi habitación oigo un golpe en la ventana. Se trata de Romà con cara de loco y pegado al cristal, lo veo como si de un "walking dead" se tratase. Detrás está su chica que se comporta algo más aunque se les nota el efecto de las cervezas que han bebido. Rápidamente arreglo la tortilla en pequeños paquetitos y nos vamos a la playa, pero antes pasamos por el camping a recoger a una pareja de Río que son con quien han compartido toda la tarde.
Antes de salir los empleados del Hostel me felicitan por lo buena que está la tortilla y es que no han podido esperar a probarla ni un instante al percibir tan agradable olor.
A la orilla del mar repartimos la tortilla, parece que a la chica brasileña le ha gustado mucho. Lo cierto es que pensaba que me habría quedado peor porque los utensilios que hay en los hostels dejan mucho que desear, pero ciertamente ha quedado muy sabrosa. Romà ha comprado un par de cervezas que aunque están algo calientes será lo que beberemos. En la plaza de Abrao tocan en directo una banda de "reggae". Primero interpretan canciones tradicionales pero luego se arrancan con su estilo verdadero. Delante nuestro un niño no para de bailar, yo me acerco y danzo con él varios pasos. Las sonrisas que me regala no tienen precio.
Me he quedado con hambre, la tortilla no ha sido suficiente cena por lo que decido acercarme a un puesto donde me compro por 10 reales una "tapioca" de carne seca y queso. La tapioca es similar a una "crêpe" lo único que la masa está hecha solo con una especie de harina gruesa. No me llena mucho pero me sirve para matar el gusanillo.
Después de un buen rato nos entra el sueño y es que la música acompaña en su desempeño.
15/01/2017 ILHA GRANDE
PRAIA LOPES MENDES
Después de tomar el rico desayuno que sirven en el Hostel he quedado con Romà y con Sandra para ir a la playa de Lopes Mendes, según la guía de turismo "Lonely Planet" la tercera playa más bella del mundo.
Quedamos delante de su Camping y aparecen ya que han ido a preguntar por excursiones a las playas de la isla. Compramos algo de fruta para comer y preparan unos bocadillos antes de salir. Cuando salimos de camino les comento que yo iré caminando, aunque el recorrido es de casi 3h, prefiero hacerlo a pie, respirar el aire puro de la isla y ver diferentes parajes, a más de lo sano que es para la salud. Ellos deciden tomar un barco que cuesta 30 reales con trayecto de ida y vuelta. Quedamos en encontrarnos a mitad de la playa de Lopes Mendes.
A poco más de las 10h empiezo a caminar por la trilha 10 dejando el mar a mi costado derecho, me lío un poco para salir del pueblo pero sin mucha complicación encauzo bien el sendero correcto. El camino empieza suave, pero de golpe se torna muy empinado y resbaladizo, recorriendo senderos rodeado por el manto selvático que conforma la isla.
Paso por varias playas preciosas en las que da ganas de quedarse un rato como la "Praia Grande das Palmas".
Tras perderme un momento reemprendo el camino hasta la "praia do pouso" lugar donde dejan los barcos que te llevan a la playa Lopes Mendes.
A lo lejos a isto una pequeña playa paradisíaca. No puedo dejar la oportunidad de darme un baño antes de seguir el recorrido.
Allí termina la trilla 10 y empieza la 11, un camino de poco más de 1km. Durante ese recorrido encuentro pequeños "macacos" por el camino que se quedan muy cerca de los humanos sin aparentar temerles.
Por fin llego a la playa e inicio la búsqueda de Romà y de su chica, camino un poco y nos encontramos sin problema. No hace mucho que han llegado.
La playa es muy extensa y varios azules reflejan su mar bajo un sol resplandeciente.
A nuestra espalda queda una frondosa mata de vegetación que sirve de sombrilla para todo aquel que no quiera quemarse.
Tomamos un rato el sol y comemos antes de meternos en el mar a buscar mejillones, la última "paranoia" que le ha dado a Romà. El mar está picado y se hace complicado acercarse a las rocas aunque podemos observar que hay algunos. Preferimos desistir en nuestro intento ya que es bastante peligroso, incluso Romà se lleva un golpe contra una roca.
Al salir Sandra comenta que le gustaría probar a hacer surf. Yo que llevo tiempo queriendo hacer pienso que es una buena idea y nos acercamos a alquilar una tabla en la misma playa. El precio es de 50 reales una hora, pero servirá para que Romà se desquite un poco de aquella intentona que hizo en Isla de Pascua y para que Sandra y yo probemos por primera vez el mundo del surf.
Romà le da una clase teórica a Sandra sobre los movimientos que debe llevar a cabo y ella aunque lo prueba con ganas se retira rápidamente de su intento. Llegó mi momento. Tras varias explicaciones por parte de Romà me dispongo a hacer mi primera intentona. Al principio me cuesta un poco, no tengo bien centrado mi peso sobre la tabla y el mar me revuelca, pero muy rápidamente llego a encontrarme cómodo sobre la tabla, tanto que en menos de 10 minutos llego a ponerme dos veces de pié sobre ella. Aunque con un estilo muy defectuoso estoy súper feliz de haber logrado levantarme y aguantarme en pie sobre la tabla tan rápidamente. Me gusta la sensación y mi cabeza empieza a imaginarme ya como un surfer, con el pelo largo y bailando sobre una grandes olas. Lo único malo es que tanto meneo del mar me ha mareado un poco y decido dejarlo por el momento. Llega la hora de Romà, el sabe un poco y aprovecha el rato que nos queda de alquiler para montar sobre la tabla e intentar surfear alguna ola. Lo grabo en varias ocasiones, unas con final feliz otras revolcado por el mar.
Una vez hemos devuelto la tabla y nos hemos secado al sol volvemos caminando hacia la "praia do pouso" ya que el último barco que parte hacia Abrao sale a las 18h. Llegamos con una hora de margen y decidimos entrar en una calita apartada en busca de los deseados mejillones que Romà quiere pescar. No encontramos ni rastro de mejillones aunque la playa es paradisíaca y podemos observar varios peces tropicales nadando por sus inmediaciones, Pasada media hora nos vamos hacia el barco, yo decido volver con ellos, porque ahora mismo caminar 3 horas más se me haría realmente pesado.
Tomamos el barco y tras una hora de un paseo agradable con unas vistas preciosas llegamos a Abrao.
Me despido de ellos dejándolos en el camping y me voy al Hostel donde me doy una ducha y reposo un poco. Hablo con la chica del Hostel y le pregunto por un sitio para ir a cenar que hagan buena comida. Me recomienda "Lua e Mar"que está al final del poblado y me dice que pidamos una "moqueca mixta". Se trata de un combinado de pescados y marisco cocinados con leche de coco y acompañado con arroz y una especie de salsa de pescado. Me dice que el precio es elevado, unos 180 reales pero que con solo ese plato podemos comer hasta 3 personas. Le comento a Romà y decidimos quedar para ir a cenar los 3 juntos.
Ya estamos juntos de nuevo y antes de ir al restaurante decidimos contratar las excursiones a la isla. Ellos han decidido hacer un tour en un barco grande que los llevará a varios puntos de la isla, les costará 60 reales a cada uno. Yo por mi parte como sigo pensando que iré a bucear decido contratar la excursión a media isla con la empresa "Dive&Cia", ya que son los que ofrecen un descuento de 20 reales si hacía las dos actividades con ellos. El precio 120 reales y nos llevarán en lancha rápida a un grupo de unas 10 personas.
Sin más dilación nos acercamos al restaurante dando un paseo bajo el cielo estrellado y con el rumor del mar acompañándonos. El sitio es precioso, tiene las mesas en la arena de la playa, las velas iluminan el lugar, el ambiente es relajado y hay un hombre que canta fados en directo. Pedimos el plato recomendado y lo acompañamos con un par de cervezas. Todo está delicioso y nos quedamos satisfechos los tres con la cena. Gastamos algo más de 240 reales (unos 70 euros), pero ha valido la pena, de vez en cuando creo que podemos permitírnoslo.
Cerramos el día con broche de oro.
PRAIA LOPES MENDES
Después de tomar el rico desayuno que sirven en el Hostel he quedado con Romà y con Sandra para ir a la playa de Lopes Mendes, según la guía de turismo "Lonely Planet" la tercera playa más bella del mundo.
Quedamos delante de su Camping y aparecen ya que han ido a preguntar por excursiones a las playas de la isla. Compramos algo de fruta para comer y preparan unos bocadillos antes de salir. Cuando salimos de camino les comento que yo iré caminando, aunque el recorrido es de casi 3h, prefiero hacerlo a pie, respirar el aire puro de la isla y ver diferentes parajes, a más de lo sano que es para la salud. Ellos deciden tomar un barco que cuesta 30 reales con trayecto de ida y vuelta. Quedamos en encontrarnos a mitad de la playa de Lopes Mendes.
A poco más de las 10h empiezo a caminar por la trilha 10 dejando el mar a mi costado derecho, me lío un poco para salir del pueblo pero sin mucha complicación encauzo bien el sendero correcto. El camino empieza suave, pero de golpe se torna muy empinado y resbaladizo, recorriendo senderos rodeado por el manto selvático que conforma la isla.
Paso por varias playas preciosas en las que da ganas de quedarse un rato como la "Praia Grande das Palmas".
Tras perderme un momento reemprendo el camino hasta la "praia do pouso" lugar donde dejan los barcos que te llevan a la playa Lopes Mendes.
A lo lejos a isto una pequeña playa paradisíaca. No puedo dejar la oportunidad de darme un baño antes de seguir el recorrido.
Allí termina la trilla 10 y empieza la 11, un camino de poco más de 1km. Durante ese recorrido encuentro pequeños "macacos" por el camino que se quedan muy cerca de los humanos sin aparentar temerles.
Por fin llego a la playa e inicio la búsqueda de Romà y de su chica, camino un poco y nos encontramos sin problema. No hace mucho que han llegado.
La playa es muy extensa y varios azules reflejan su mar bajo un sol resplandeciente.
A nuestra espalda queda una frondosa mata de vegetación que sirve de sombrilla para todo aquel que no quiera quemarse.
Tomamos un rato el sol y comemos antes de meternos en el mar a buscar mejillones, la última "paranoia" que le ha dado a Romà. El mar está picado y se hace complicado acercarse a las rocas aunque podemos observar que hay algunos. Preferimos desistir en nuestro intento ya que es bastante peligroso, incluso Romà se lleva un golpe contra una roca.
Al salir Sandra comenta que le gustaría probar a hacer surf. Yo que llevo tiempo queriendo hacer pienso que es una buena idea y nos acercamos a alquilar una tabla en la misma playa. El precio es de 50 reales una hora, pero servirá para que Romà se desquite un poco de aquella intentona que hizo en Isla de Pascua y para que Sandra y yo probemos por primera vez el mundo del surf.
Romà le da una clase teórica a Sandra sobre los movimientos que debe llevar a cabo y ella aunque lo prueba con ganas se retira rápidamente de su intento. Llegó mi momento. Tras varias explicaciones por parte de Romà me dispongo a hacer mi primera intentona. Al principio me cuesta un poco, no tengo bien centrado mi peso sobre la tabla y el mar me revuelca, pero muy rápidamente llego a encontrarme cómodo sobre la tabla, tanto que en menos de 10 minutos llego a ponerme dos veces de pié sobre ella. Aunque con un estilo muy defectuoso estoy súper feliz de haber logrado levantarme y aguantarme en pie sobre la tabla tan rápidamente. Me gusta la sensación y mi cabeza empieza a imaginarme ya como un surfer, con el pelo largo y bailando sobre una grandes olas. Lo único malo es que tanto meneo del mar me ha mareado un poco y decido dejarlo por el momento. Llega la hora de Romà, el sabe un poco y aprovecha el rato que nos queda de alquiler para montar sobre la tabla e intentar surfear alguna ola. Lo grabo en varias ocasiones, unas con final feliz otras revolcado por el mar.
Una vez hemos devuelto la tabla y nos hemos secado al sol volvemos caminando hacia la "praia do pouso" ya que el último barco que parte hacia Abrao sale a las 18h. Llegamos con una hora de margen y decidimos entrar en una calita apartada en busca de los deseados mejillones que Romà quiere pescar. No encontramos ni rastro de mejillones aunque la playa es paradisíaca y podemos observar varios peces tropicales nadando por sus inmediaciones, Pasada media hora nos vamos hacia el barco, yo decido volver con ellos, porque ahora mismo caminar 3 horas más se me haría realmente pesado.
Tomamos el barco y tras una hora de un paseo agradable con unas vistas preciosas llegamos a Abrao.
Me despido de ellos dejándolos en el camping y me voy al Hostel donde me doy una ducha y reposo un poco. Hablo con la chica del Hostel y le pregunto por un sitio para ir a cenar que hagan buena comida. Me recomienda "Lua e Mar"que está al final del poblado y me dice que pidamos una "moqueca mixta". Se trata de un combinado de pescados y marisco cocinados con leche de coco y acompañado con arroz y una especie de salsa de pescado. Me dice que el precio es elevado, unos 180 reales pero que con solo ese plato podemos comer hasta 3 personas. Le comento a Romà y decidimos quedar para ir a cenar los 3 juntos.
Ya estamos juntos de nuevo y antes de ir al restaurante decidimos contratar las excursiones a la isla. Ellos han decidido hacer un tour en un barco grande que los llevará a varios puntos de la isla, les costará 60 reales a cada uno. Yo por mi parte como sigo pensando que iré a bucear decido contratar la excursión a media isla con la empresa "Dive&Cia", ya que son los que ofrecen un descuento de 20 reales si hacía las dos actividades con ellos. El precio 120 reales y nos llevarán en lancha rápida a un grupo de unas 10 personas.
Sin más dilación nos acercamos al restaurante dando un paseo bajo el cielo estrellado y con el rumor del mar acompañándonos. El sitio es precioso, tiene las mesas en la arena de la playa, las velas iluminan el lugar, el ambiente es relajado y hay un hombre que canta fados en directo. Pedimos el plato recomendado y lo acompañamos con un par de cervezas. Todo está delicioso y nos quedamos satisfechos los tres con la cena. Gastamos algo más de 240 reales (unos 70 euros), pero ha valido la pena, de vez en cuando creo que podemos permitírnoslo.
Cerramos el día con broche de oro.
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