miércoles, 8 de febrero de 2017

07/02/2017 LA PAZ
UN PASEO POR UNA GIGANTESCA CIUDAD DE BOLIVIA

Nos despertamos a la misma hora de siempre y salimos en busca de un desayuno que nos sacie el hambre pero a su vez sea barato. Y donde mejor buscarlo que en los puestecitos callejeros que se reparten por las aceras. Bajando por la Av. Ismael Montes encontramos uno que ofrece bocadillos pequeños y refrescos. La mujer que atiende, una señora de edad avanzada pero que no ha perdido su ímpetud de juventud, nos dispensa un par de bocadillos de carne y mortadela que acompañaos con gaseosa Boliviana por lo que pagamos la cantidad de 20 bolivianos. No puedo evitar grabar a modo “cámara oculta” este momento, la señora me ha caído muy bien y me recuerdo a José Mota, el humorista de Cruz y Raya cuando interpreta a “la vieja del visillo”.
El objetivo de hoy es el de dar un paseo por el centro de la ciudad boliviana y tratar de comprar una "guitarra viajera", algo que estoy echando de menos durante el viaje. 
Prosiguiendo por la avenida llegamos a la Plaza Mayor, presidida por la Iglesia de San Francisco.
Detrás de la Plaza se expande un entramado de calles repletas de tiendas de souvenirs. Romà busca los parches de los países que vamos a recorrer durante el viaje y yo me centro en encontrar la zona donde venden los instrumentos musicales. Tras preguntar a varias personas y con indicaciones contradictorias damos con la zona que buscamos. Entramos en varias tiendas y pese a que los precios son muy similares entre todas ellas compramos donde hemos conseguido el importe más bajo tras un regateo no muy peleado. Una guitarra de viajero de tamaño medio con su funda de nylon nos sale por 300 bolivianos, unos 40€ que pagaré yo de mi bolsillo ya que al fin y al cabo la guitarra será para mí. No es de una gran calidad, pero el sonido es bueno y para lo que la vamos a utilizar y con el trote que va a llevar es más que suficiente.
Alguien nos recomendó subir a un funicular que hace un trayecto a un cerro donde hay un mirador y desde donde las vistas de la ciudad son espectaculares. Este se coje en la Plaza España y para llegar allí hay que tomar una minivan que cuesta su precio estándar de 2,2 bolivianos.
Llegamos al destino y tras caminar un pequeño tramo lo encontramos. Es muy nuevo y el precio muy asequible, 3 bolivianos por trayecto. Allí se usa como medio de transporte ya que como había comentado en otra entrada la ciudad de La Paz se está comiendo las montañas que la rodea y la creación del funicular ha facilitado mucho el acceso a esos barrios. No es un trayecto muy largo y las vistas son si más no curiosas.
Al llegar nos refrescamos en un bar que está a la salida con un batido de quinoa y manzana y otro de avena con leche, cada uno cuesta 6 bolivianos. Su sabor es extraño, la textura muy densa, pero llena y el precio es asequible. 
Preguntamos por el mirador y nos dicen que bajando una calle hay una barandilla desde donde puedes obtener las mejores vistas de la ciudad. Llegamos allí y realmente no son unas vistas tan impresionantes como imaginábamos. No obstante recomendamos esa visita ya que su bajo coste y la experiencia de pasar por encima de los barrios y las casas vale apena.
Al bajar buscamos un sitio para comer y entramos en un restaurante que pese parecer tener unos precios elevados su menú es bastante económico, 25 bolivianos. Pero lo que a mí me ha llamado la atención del lugar es que ofrecen “chicharrón de lagarto”, es decir lagarto rebozado, y SÍ, he dicho LAGARTO. Yo me pido un plato para probarlo ya que nos lo habían recomendado, pero Romà no está muy animado a comer tal “delicia” y prefiere pedirse el menú que termina por no satisfacerle. El precio del chicharrón es de 40 bolivianos y el menú 25, con lo que sumándole el agua que nos bebemos nos sale por 70. Si queréis saber mi opinión sobre lo que comí, pues bien, no es nada especial, la carne es un poco dura y el sabor fuerte. Válido para probarlo pero no para comerlo como una delicatessen. 
Después de comer tomamos nuevamente una van que nos acerca al Hotel y tras una ducha vagueamos un poco. Romà me comenta que le han escrito unos amigos franceses que conoció en Tupiza y le han dicho que han llegado a La Paz y que si me parece podríamos ir a cenar juntos. Yo que no sabía de su existencia no me opongo a dicho plan pese a que no tengo ni idea de quienes son.
Hemos quedado a las 21h en un restaurante de comida Mexicana que se encuentra en el centro. Llegamos en minivan a la zona y sin dar muchas vueltas nos encontramos con ellos. Hay 2 chicas y 2 chicos. Una se llama Audrey y la acompaña su hermano, se han comprado un par de motos en Chile y están recorriendo Suramérica hasta Bolivia donde tienen la intención de venderlas. La otra pareja son amigos, ella se llama Iris y van de mochileo. Los 4 se han conocido durante el viaje y llevan algunos días haciendo el mismo tramo.  La cena nos sale bastante cara, pagando 120 bolivianos por comer unas fajitas, unos nachos, un batido y una cerveza. Al salir del restaurante buscamos un bar para ir a tomar algo, pero nuestros intentos caen en saco roto. Los franceses nos dicen que ellos están alojados en un Hostel donde hay un bar donde ponen música. Decidimos ir allí y asegurar el tiro. Al llegar aquello parece más una fiesta universitaria que un alojamiento vacacional. Mientras charlamos y jugamos algunas partidas al billar tomamos una cerveza y un mojito (20 bolivianos). Nos reímos con lo malos que somos pese a que Romà se siente como Tom Cruise en “el color del dinero”. Cuando le pido a Romà que me compre otra cerveza se da cuenta que nos hemos quedado sin efectivo, así que tendremos que buscar un banco para retirar dinero. Iris nos invita a un par de cervezas al percatarse de nuestro contratiempo.
A la 01:30 cierran el bar del Hostel y decidimos seguir la fiesta en una discoteca que nos recomiendan, se llama "Mongo's". Por el nombre no parece muy atractiva pero nos han dicho que se respira buen ambiente.
Romà se acerca a un cajero y retira 200 bolivianos. Al salir del Hostel conocemos a 3 chilenos muy graciosos con los que nos reímos mucho. Parece que nos conocemos de toda la vida y es que no se por qué motivo pero durante todo el viaje hemos congeniado mucho con gente de esta nacionalidad. El hermano de Audrey decide quedarse a descansar, así que con los chilenos y nosotros 5 llenamos 2 taxis que nos llevan "al tiro" a la discoteca. El trayecto sale por 30 bolivianos, no llega a 1€ por cabeza.
Tal y como nos han dicho hay buen ambiente y no está muy llena. Bailamos, reímos y el chileno más grande de los 3 se une a nosotros olvidándose momentáneamente de sus amigos. Entre baile y baile sus gritos sobresalen por encima de la música mientras repite mi apodo de Facebook a modo de llamada salvaje! Lo cierto es que ha conseguido que no pueda parar de reír.
La discoteca cierra a las 02:45h, poco hemos podido disfrutar. A la salida un taxista nos aborda y nos comenta que si queremos seguir la fiesta él sabe donde llevarnos. Consensuamos entre balbuceos lanzarnos a la aventura y nuevamente llenamos 2 taxis, emprendiendo así un camino con destino a no se donde. Sabemos que hay cierto peligro en lo que hemos hecho, pero somos 8 personas en total y no creemos que nos vaya a pasar nada malo. Tras un trayecto de algo más de 10 minutos llegamos a una zona de casas donde no vemos ninguna discoteca y es que se trata de un local clandestino. Un joven hace funciones de seguridad en la puerta de acceso y nos dice que la entrada cuesta 30 bolivianos. Regateando conseguimos bajar el precio a 20 pero antes queremos ver como es el local y que música ponen, no sabemos con que nos podemos encontrar. Pese a que no hay casi nadie decidimos quedarnos. Un bajo con cuatro psicodélicos, una barra, unos taburetes, un par de altavoces de grandes dimensiones, un escenario y una pequeña tarima a modo de pista de baile es todo lo que nos ofrece el lugar. No pasamos mucho rato allí dentro, lo suficiente para seguir con las risas y con alguna cerveza más en el cuerpo. El alcohol ha afectado a Romà, no suele beber y mucho menos salir, pero hoy ha hecho una excepción y lo cierto es que este Romà me gusta más si cabe. Por fin lo veo a modo “Spanish drunk”, repitiéndome en muchas ocasiones “t’estimo Tete” y dándome abrazos y besos… Es raro, pero me llama la atención este “nuevo” Romà que no conocía.
Yo noto el efecto del alcohol pero tengo la situación bastante controlada, o eso creo. No, va, en serio, no me siento mareado ni nada pero sí algo contentillo por lo que decido tomar el mando de la situación y al salir del local cogemos un taxi que nos debe llevar de vuelta al Hotel. Nuevamente nos repartimos. El taxista hace una primera parada en al Hostel de los franceses (25 bolivianos) y la segunda será en nuestro Hotel, pero algo raro sucede cuando le vamos a pagar. Nos dice que la carrera son 50 bolivianos y pese a que intentamos regatear el precio el tipo no accede a nuestra demanda. No queremos discutir y Roma se empieza a enfadar y decide dejarlo por imposible. Le entregamos un billete de 100 para hacer el pago pero el tipo nos dice que ese billete es falso y nos pide si tenemos otro porque no puede aceptarlo. Le comentamos que no es posible ya que lo hemos sacado esa misma noche en un cajero a lo que nos contesta que hasta los bancos te cuelan billetes falsos en ese país. No creemos mucho en su versión, pero no tenemos nada más con lo que poder pagarle por lo que resignado acepta ese billete y nos da de cambio uno de 50. Pero ahí no acaba la cosa, porque insiste en que el billete es falso y nos pide que le demos 10 bolivianos más por la molestia de tener que aceptarlo. En ese momento la paciencia se nos acaba y Romà finiquita la conversación con el taxista lanzándole algunos improperios y es que razón no le falta. Estamos con la mosca detrás de la oreja, no encontramos muy normal lo que ha pasado. No obstante como desconocemos que triquiñuela nos ha querido hacer nos bajamos del taxi recriminándole al conductor su actitud.

Finalmente nos han dado las 05h, estamos muertos y como tales caemos a peso en la cama…

martes, 7 de febrero de 2017

06/02/2017 LA PAZ
CARRETERA DE LA MUERTE PASADA POR AGUA

Muy cerca del alojamiento hay varios locales donde poder desayunar. Debemos olvidarnos del típico desayuno a la “española" de cafés con leche y bocadillos o pastas dulces para pasar a comer empanadas de pollo con jugos. Cada uno tomamos 3 empanadas y un jugo de papaya por lo que pagamos el total de 23 bolivianos.
Hoy es uno de los días que Romà esperaba con más deseo, vamos a visitar la conocida "Carretera de la Muerte" o carretera a los "Yungos". Se trata de la carretera que concentraba más accidentes mortales de toda Bolívia, eso era debido a que hay tramos con el ancho para un solo vehículo y muchos camiones se encontraban de cara y al intentar pasar los dos el que iba por la parte exterior caía por el barranco de 800 metros de altura que la flanquea. A eso hay que sumarle que la carretera se encuentra en una zona de lluvias, con abundante niebla, el piso es de tierra y los elementos de seguridad brillan por su ausencia. 
Por todo ello, con la reciente construcción de una carretera de doble sentido la carretera de la muerte se cerró al tráfico de vehículos motorizados, quedando abierta como atracción turística a motocicletas, agencias de turismo que ofrecen tours en bicicleta y a algunos turismos autorizados.
Salimos con la moto hacia la temible carretera, dejando atrás la enormidad de la ciudad de "La Paz" para encauzar nuestro camino por la carretera 3.
Durante el recorrido la temperatura cambia por completo y pasamos de un calor sofocante a un frío helador. Las vistas que se abren delante nuestro son impresionantes; un gigante sistema montañoso que parece quererse esconder tras densas capas de niebla intenta impresionarnos con sus cascadas de agua que caen dede varios centenares de metros. Nos sentimos en medio de un escenario digno de la saga de "El Señor de los Anillos", se trata del "Parque Nacional Cotapata". Después de recorrer unos 60km un quebrante a nuestra derecha nos señala que ahí comienza la temida carretera. 
Para entrar una barrera nos barre el paso. Se trata de un peaje con un coste de 5 bolivianos. Una vez accedemos un escenario tétrico se descubre ante nosotros. La niebla colapsa el camino y una densa vegetación selvática lo cubre todo. La carretera es digna de una película de terror. El abismos se abre en uno de sus lados y altas cascadas de agua caen sobre la carretera.

Conforme avanzamos nos pasan muchos grupos de ciclistas que se han aventurado a vivir esa experiencia. 
Empieza a llover de manera intensa y debemos parar para equiparnos, no vemos claro que la lluvia vaya a ceder. Aprovechamos esa parada para comer lo que ayer nos sobró de la cena.
De nuevo otro peaje nos barre el paso. Esta vez son 25 bolivianos lo que deberemos abonar si queremos continuar el recorrido.
A medio camino la niebla va desapareciendo y el recorrido se hace mucho más seguro ensanchándose la carretera de manera considerable. Paramos nuevamente para quitarnos la ropa, ya que conforme descendemos la temperatura va en aumento.
Después de recorrer y admirar los 35 kilómetros transitables de la carretera de la la muerte llegamos al poblado "Loyosa". Desde ahí pisamos nuevamente el asfalto por donde circulamos hasta llegar a "Yolosita" población que empalma con la carretera 3, la cual nos llevará de vuelta hacia "La Paz". 
Las montañas se visten de campos de cultivo de "coca" donde vemos a varias mujeres hacer la recolecta, pero unos kilómetros más adelante y conforme vamos ganando altitud la temperatura vuelve a descender de manera estrepitosa hasta llegar a los 2 grados. Yo me vuelvo a acordar de la gran idea de Romà de enviar de vuelta a Barcelona mis guantes de moto de invierno. Siento que nace un poco de odio dentro de mí, aunque me dura poco.
La lluvia nuevamente ha empezado a caer pero esta vez no paramos para equiparnos ya que hay varios claros entre las nubes que hacen suponer que todo se trate de pequeñas tormentas. 
Nos da la hora de comer y paramos en un pueblecito llamado "Pongo" que está pegado a la carretera. Romà está empapado y yo congelado de frío. Yo como trucha y Romà chuleta, ambos platos con su típico acompañamiento y algo de beber, con un coste de 50 bolivianos. 
Seguimos la ruta hasta llegar al Hotel. Antes de entrar compramos algunas porquerías para picotear y nos tomamos 2 batidos de papaya que nos cuestan 14 bolivianos.
Yo sigo congelado y en cuanto puedo me meto en la cama después de quitarme la ropa húmeda. Me da tiempo a ojear un par de cosillas en internet antes de salir a cenar.
Aún con el frío en el cuerpo salimos en busca de nuestra cena. Al lado del hotel hay una señora que regenta un puestecito en la calle donde sirve pinchitos de carne a un módico precio de 4 bolivianos. Nos pedimos uno cada uno y la sorpresa invade a Romà cuando la mujer nos informa que la carne es corazón de vaca. Yo estoy acostumbrado a comer ese tipo de carne ya que en mi casa desde pequeño se ha comido “casería”: corazón, turmas, cabezas de cordero, callos, oreja, coronas…, pero Romà no está acostumbrado a ello y hace un esfuerzo titánico para acabarse el pincho.
Como nos hemos quedado con hambre buscamos otro sitio para acabar de saciarnos y muy cerquita encontramos una pizzería donde comemos una pizza barbacoa mediana que acompañamos con una coca cola de litro (58 bolivianos).
De vuelta al Hotel me doy una ducha caliente y antes de dormir escribo un poco en el blog con la intención de ir acercándome a ponerlo al día.

Mapa de ruta:

lunes, 6 de febrero de 2017

05/02/2017 COCHABAMBA - LA PAZ (387,8 km.)
KILÓMETROS DE CARRETERA Y LLEGADA A LA CAPITAL DE BOLIVIA

Como nos quedaba un buen pedazo del pan con queso que compramos en Oruro y aún se encontraba en estado comestible lo tomamos antes de ponernos en marcha.
Nuestra principal idea es ir hasta Caracollo, hemos visto que allí hay algún alojamiento, veremos con que nos encontramos.
Durante el camino vamos preguntando a varias personas por si saben si hay algún cajero en nuestra ciudad de destino a lo que nos aseguran que sí. Estamos pelados de pasta!
Después de varias horas de viaje sin ningún imprevisto ni nada relevante por contar llegamos a Caracollo, un ciudad de tamaño medio donde lo más relevante que vemos es un pequeño mercadillo en el que se vende de todo.
Tras ver el ambiente que hay, las pocas posibilidades de alojarnos allí, el no sentirnos muy cansados y como nos han comentado que la carretera se encuentra en muy buen estado de aquí en adelante, tomamos la decisión de seguir el recorrido hasta la capital Boliviana, "La Paz". No obstante, como es la hora de comer buscamos un sitio donde comer antes de proseguir con nuestra ruta. 
Estacionamos la moto al lado del mercadillo y me voy en busca de un cajero mientras Romà se queda en modo vigilante esperando mi retorno. Pregunto a varias persona por un banco y tras indicarme varias sucursales y dirigirme a ellas el intento de obtener dinero es fallido ya que uno no tiene cajero y el que tiene no le funciona.
Hacemos un cálculo de todo lo que tenemos, apenas 50 bolivianos para comer y para intentar conseguir unos litros de gasolina a precio autóctono que nos permita recorrer los kilómetros necesarios para llegar a la capital de Bolivia.
Así, deambulamos por el mercadillo en busca de algún puesto donde comer a un precio asequible. Observamos varias casas muy humildes que ofrecen comida y entramos en una de ellas donde tomamos un filete de carne de llama con su acompañamiento por 30 bolivianos acompañándola de dos bebidas típicas del país por 1 boliviano cada una.
Ya de vuelta hacia la moto y después de que haya caído un fuerte chaparrón un perro pequeño sale corriendo de entre los tenderetes y sin ton ni son me muerde en la pierna, por suerte no aprieta lo suficiente como para atravesar la tela del pantalón por lo que todo queda en un curioso anécdota. Romà se parte de la risa al oírme exclamar "el puto perro me ha mordido!”.
Ya en la moto retrocedemos unos metros para ir a buscar una gasolinera que habíamos visto a la entrada del pueblo. Allí al lado paramos en un "taller" con la intención de que algún boliviano nos pueda ir a buscar unos litros de gasolina con el bidón que tenemos. En el mismo taller un niño de unos 10 años se nos acerca y nos ofrece gasolina por 6 soles, pero ese no es el trato que buscamos y declinamos su oferta. Un señor que se encuentra allí nos comenta que ese chiquillo es el propietario del taller, realmente no entendemos nada de lo que ocurre. El niño sin mediar palabra con nosotros se tumba sobre la moto y haciendo un gesto frotando sus dedos índice y pulgar repetidamente nos quiere hacer entender que esa moto cuesta mucho dinero. Lo gracioso del tema era ver la cara del niño, movía los ojos de un lado a otro y no reaccionaba a ningún estímulo que le pudiésemos aplicar, él seguía erre que erre con su movimiento de dedos, y así durante casi un minuto. Romà y yo creemos que por un momento se quedó en un estado catatónico, pero al final y repentinamente cambia su gesto por el de regalarle unas caricias a la moto a modo de amor platónico.
Aprovechamos que un joven pasa por delante nuestro y le pedimos si nos puede hacer el favor de conseguirnos 4 litros de gasolina a precio boliviano. Nos dice que pese a no tener la mayoría de edad lo va a intentar. Nos fiamos de él y le damos los 21 bolivianos que nos quedan y el bidón de gasolina vacío. No sabemos si volverá o se esfumará con el dinero y el bidón. Pero tras unos minutos el chico vuelve con la misión cumplida y nos devuelve 1 boliviano que ha sobrado, ya que ha pedido que le pusieran 20 bolivianos de gasolina. A nosotros nos sabe mal porque la idea era poner 4 litros y que el cambio se lo quedase él, pero el chico ha sido muy legal. Tan solo podemos regalarle la moneda que ha sobrado y agradecerle enormemente el favor. El chico sale corriendo del sitio, parece que tiene prisa y nosotros encima le hemos hecho perder más tiempo. La vida nos ha regalado una nueva lección de bondad y confianza.
Iniciamos el último tramo de nuestra ruta y tal y como nos comentaron la carretera se encuentra en perfecto estado por lo que en menos de 2 horas llegamos a "La Paz". Ya antes de entrar se intuye lo que nos vamos a encontrar, una enorme ciudad en medio de un valle con casas construidas a modo de chabola y que poco a poco se va comiendo las montañas que la envuelven.

La moto empieza a hacer de las suyas y empezamos a sufrir para llegar al centro de la ciudad, volemos a aprovechar las bajadas para dejar ir la moto y padecemos en las subidas o rectas donde hay que darle gas. Es normal que le pase eso, el octanage de la gasolina sigue siendo un desconocido para nosotros aunque no creemos que pase de los 80 y la ciudad de "La Paz" se encuentra a una altitud de 3600 metros, por lo que todo suma y contribuye a que la moto no funcione correctamente en estas condiciones.
Ya en el centro paramos en una gasolinera en la que intentamos negociar el precio con los trabajadores pero se hace imposible tras el alegato de "hay cámaras y tendríamos un problema si lo hiciéramos".  Pese a todo eso les caemos bien a las trabajadoras y conseguimos que nos regalen un "fideo inflado", una especie de snack dulce típico de Bolivia.
Romà ya tenía mirado un alojamiento en "La Paz", se trata del Hostal "Isidoro's" cercano a la estación central de autobuses. Tras regatear el precio, conseguimos una habitación privada con baño compartido pero sin desayuno por 100 bolivianos. La parte que nos defrauda del alojamiento es que indicaba que tenía aparcamiento y lo que te ofrecen es estacionar la moto delante del alojamiento en la calle. Por este motivo Romà se ve obligado a ir a buscar un aparcamiento por la zona consiguiendo encontrar uno cercano por el que pagaremos 10 bolivianos el día.
Nos queda un rato para descansar antes de la hora de cenar. Como casi en toda Bolivia el internet que nos ofrece el alojamiento es nefasto, será otro día en el que no podré publicar ninguna entrada del blog.
En cuanto llega la hora de la cena salimos con la idea de ir al centro. Aunque yo tengo la intención de ir caminando (son unas 4 cuadras según unos, 10 según otros y 14 la realidad) Romà prefiere tomar una "furgotaxi" que cuesta 2,2 bolivianos. En apenas 10 minutos llegamos al centro y decidimos cenar en un restaurante japonés bastante económico, así al menos cambiamos un poco de tercio.
Pedimos un plato de 20 empanadillas y otro de pollo con arroz que está delicioso. Los 2 platos con 2 refrescos nos cuentan 50 bolivianos, pero lo bueno es que era demasiada comida y lo que nos sobra nos lo llevamos para comer al día siguiente. Volveremos al Hospedaje en otra “furgotaxi”, Romà no tiene ánimos de caminar y la verdad es que yo tampoco.

Aún me queda un ratito para dedicarle al blog antes de irnos a dormir.

Mapa de ruta:

domingo, 5 de febrero de 2017

04/02/2017 COCHABAMBA
PROFESORES EN LA EPB (ESCUELA POLICIA BASICA) DE COCHABAMBA

Nos levantamos a las 08h ya que a las 09h tenemos cita con el Capitán. 
Desayunamos en el Hostel pensando que entraba en el precio, pero no es así, 5 bolivianos a cambio de dos panecillos con un poco de mermelada y mantequilla y un jugo. 
A las 09h nos presentamos en el cuartel. El Capitán ya está equipado para jugar a fútbol y el resto de hombres van apareciendo. Se forman los equipos, tres en total. Yo juego en el del del Capitán y Romà en uno de los otros dos. Comienzan los partidos! La banda de música de la policía está ensayando mientras jugamos los partidos, es un ambiente de lo más pintoresco. Los partidos duran 20 minutos y quien gana se queda en la cancha. En el primer partido se enfrentan nuestros equipos. Notamos de manera considerable la falta de aire a causa de la altitud ya que a la que damos un par de carreras estamos ahogados, deberemos dosificarnos mejor. Finalmente gana el partido mi equipo por poca diferencia. Ganamos un encuentro más, pero en el tercero, en el que nos volvemos a enfrentar con el de Romà nos ganan con una estelar actuación del "noi de Molins", mete 5 goles a lo "Julio Salinas" pero de esa manera da la victoria a su equipo. 
Los enfrentamientos se siguen sucediendo, incluso pierdo la cuenta de cuantos hemos jugado, lo que tengo claro es que hemos jugado desde las 09h hasta las 13h, una paliza considerable teniendo en cuenta que apenas hemos practicado deporte desde que iniciamos el viaje. 
Al terminar nos invitan a comer en su cantina un poco de pollo con acompañamiento. Al terminar el Capitán nos recuerda que hoy nos espera a las 15h para ir a comprar la carne para el asado de la noche. Apenas nos queda tiempo de llegar al Hostel, ducharnos, cambiarnos de ropa y volver para el cuartel.
Nos presentamos puntuales y el Capitán sale motorizado indicándonos que le sigamos. Nos lleva a un par de supermercados donde compra varios kilos de carne y alguna cerveza de la zona para que las probemos. Asustados por la gran cantidad de carne que ha adquirido nos explica que a parte de nosotros también irán unos familiares que han venido ha visitarlos desde Argentina. Hacemos el intento de pagar parte de la compra pero el Capitán no nos deja, somos sus invitados y quiere convidarnos. 
Circulamos por varias zonas de la ciudad y en un barrio periférico, en lo alto de un cerro, llegamos a sus casa. 
Nos da un par de cervezas para que nos refresquemos y nos presenta a su familia. Nos explica que su cuñado es Teniente de la Escuela Básica Policial y nos pone en contacto con él. En la conversación que mantenemos nos ofrece la posibilidad de ir a visitarla y de paso, si queremos, que demos una charla a los 150 alumnos que hay ahora en formación. A nosotros nos parece una idea fantástica y nos comprometemos a ir después de la cena.
Mientras que los hombres de la casa preparan las brasas, la mujer del "Capitán" nos lleva a pasear por un gran mercadillo, el "Mercado Chino", donde se venden objetos robados como teléfonos o bicicletas. Dejamos nuestros objetos de valor en la casa a sugerencia de la mujer ya que se ve que el lugar es un poco inseguro. Allí hay muchísima gente y  puestecitos "ordenados" por categorías: comida, artículos de regalo, electrónica, ferretería, dulces, panadería, animales enjaulados (como hace años había en la Rambla de Barcelona) y lo que más nos sorprende, puestos de venta de fetos de animales destinados a la ofrenda para la "pachamama", donde se encuentran fetos de llamas, de pájaros, de pollos y de otros animales que nos cuesta distinguir.
Este rito se basa en la ofrenda a la "madre tierra" más comúnmente llamado "cora".  Lo que la gente hace es enterrar estos fetos o quemarlos en un fuego que hacen sobre el suelo o en una pequeña barbacoa y a cambio le piden deseos o milagros. Según nos cuentan esos ritos funcionan pero solo con la gente que tiene mucha fe en ello.
La mujer compra en el mercado varias mazorcas de "choclo" (maíz) hervido y unos panes dulces y salados. 
Al volver a la casa nos sirve queso fresco hecho tradicionalmente, el choclo y los panes que ha comprado. La mujer se desvive por hacernos sentir a gusto y ciertamente lo consigue. Mientras comemos charlamos con ella y no se si a causa de la medicación para la muela o el cansancio o ambas cosas estoy que no me aguanto de sueño. Debo hacer un gran esfuerzo para pasar ese mal rato que no puedo dominar. Para romper con esa dinámica subimos a la terraza donde se encuentran los hombres y el resto de invitados. Hacemos las pertinentes presentaciones y uno de los invitados nos muestra un juego tradicional de Bolivia. El nombre no lo recuerdo pero puedo explicar que se trata de una pequeña caja que tiene la superficie inclinada con un agujero en medio. La cajita se sitúa en el suelo y lo que hay que hacer es introducir una moneda de 1 boliviano en el agujero lanzándola desde una distancia aproximada de 5 metros. Aunque lo intentamos durante casi media hora no conseguimos meter ninguna, los autóctonos que también lanzan en alguna ocasión tampoco lo consiguen.
Para beber nos ofrecen "chicha". Una bebida tradicional obtenida por la fermentación del maíz. Dicen que no tiene alcohol pero que igualmente se sube a la cabeza. Nosotros lo probamos y no nos gusta. Nos explican que mejora el sabor si se le añade helado de canela pero hoy no tienen, a cambio le ponen helado de frambuesa que le compran a un vendedor ambulante que sube hasta su casa. Aunque está algo más rico no volveremos a probarlo en lo que queda de noche y no porque no tengan, han comprado una garrafa de 20 litros y ya se han bebido más de la mitad.
Para acompañar la carne que están asando suelen tomar un picadillo muy picante que se hace con tomate, especies y ají. El Capitán tiene temporalmente una "cholita" (chica o mujer de costumbres tradicionales de Bolívia) muy joven que les ayuda a hacer las tareas en casa. La llaman "Evita" y se le ve muy vergonzosa.
Ella se ha atado el delantal y está moliendo la salsa sobre una piedra al modo tradicional. Les pido permiso para prepararlo yo y ahí me equipo con un delantal y empiezo a moler. Es sencillo, lo malo es que la piedra es muy bajita, ideal para la estatura de "Evita", pero aún y con esas el resultado sale óptimo, o al menos eso me dicen.
Hemos comenzado muy temprano a cenar, apenas son las 21h y debemos irnos hacia la Escuela de Policía ya que allí nos espera el Teniente. La Escuela se encuentra a las afueras de "Cochabamba" y con las indicaciones que nos han dado llegamos en poco más de media hora.

Cuando aparecemos por la puerta el Teniente nos está esperando. Nos recibe muy cordialmente y nos acompaña a un cuartito donde hablamos sobre lo que vamos a hacer allí. En cuanto salimos varios alumnos salen corriendo a toda prisa hacia el patio de banderas para formar ante la presencia de su superior. Después de pasarse las novedades ordena a todos los alumnos que se dirijan a una aula que está detrás del patio. Entramos los últimos con él. Los 150 alumnos están sentados esperando a escuchar las noticias que les tiene preparadas el Teniente. Les explica por qué motivo estamos allí y de dónde venimos. Los alumnos parecen estar más atentos si cabe al recibir una visita sorpresa, fuera de lo común y lejos de toda actividad rutinaria. 
Comenzamos la charla haciendo una leve presentación tanto personal como profesional. Les explicamos los principios básicos de actuación en nuestro trabajo, unas pinceladas históricas sobre nuestro cuerpo, algunas técnicas de defensa y varias anécdotas que nos han servido de experiencia.
Al final abrimos una tanda de ruegos y preguntas en el que varios alumnos participan activamente. Nosotros respondemos minuciosamente para tratar de ayudar a los futuros policías.
La charla ha durado 2 horas, algunos alumnos han estado muy atentos, otros casi se dormían (esperemos que sea por el cansancio y no por no haber sabido mantener su atención). Nos sentimos orgullosos, creemos que sin tener preparado nada hemos dado una charla entretenida, variada y con temas muy importantes e interesantes. Realmente estamos muy satisfechos! Al terminar nos tomamos varias fotos con todos los alumnos, un bonito recuerdo!
El Teniente vuelve a pedir que todo el mundo vaya al patio a formar. Los 2 Sargentos que hay se encargan de pasar las novedades con los alumnos y el Teniente aprovecha para enseñarnos la academia. Posee dos pabellones donde duermen separados chicos y chicas, un comedor, una pista para hacer deporte, el aula de formación y el patio, es pequeñita pero funcional.
En cuanto volvemos al patio el Teniente habla con los Sargentos y tras darse las novedades hace romper filas a los alumnos.
Nosotros le agradecemos enormemente el recibimiento que nos han hecho y la posibilidad que nos han dado de poder estar allí. Él muy educado nos agradece a nosotros nuestra colaboración y el tiempo invertido en ello estando de vacaciones.
Empieza a tronar, debemos acelerar si no queremos que nos coja la tormenta. Nos hacemos un par de fotos a la puerta de la Escuela y tras despedirnos del Teniente salimos disparados hacia el Hospedaje.
A medio camino la lluvia nos da sus primeros avisos y cada vez cae más fuerte, lo suficiente como para que cuando llegamos al Hostel toda la ropa que llevamos esté empapada.
Antes de acostarnos extendemos la ropa mojada por toda la habitación, aquello parece un mercadillo! 
Nuestro cuerpo no da para más, es más de las 01h y no hemos parado en todo el día, demasiadas emociones vividas por digerir...

viernes, 3 de febrero de 2017

03/02/2017 ORURO - COCHABAMBA (214 km.)
CONTACTO CON LA UTOP (UNIDAD TERRITORIAL OPERACIONES POLICIALES)
"ANTIDISTURBIOS) 

He pasado la noche algo mejor de las muelas pero al poco de despertarme el dolor ha vuelto a aparecer, eso no quita que pueda desayunar algo. Nos acercamos a una panadería que vimos ayer por la noche y compramos un par de croissants, uno relleno de chocolate y el otro de crema. El precio bastante elevado para nuestras expectativas, 7 bolivianos cada uno. Muy cerquita hay un puesto callejero donde compramos un par de jugos que están riquísimos por 2,5 bolivianos cada uno.
Tomamos todo en la habitación y Romà se come el pollo que le quedó ayer de la cena. Yo tan solo puedo tomar el croissant de chocolate, con ello ya me quedo satisfecho.
De nuevo sobre la moto iniciamos la etapa de hoy, destino: "Cochabamba", una ciudad que me hace especial ilusión visitar ya que por mi trabajo tuve que tratar con mucha gente de esa localidad.
Casi toda la carretera está asfaltada, de "Oruro" a "Caihuasi" no hay ninguna incidencia, pero en el principio de la carretera que va de "Caihuasi" a "Cochabamba" encontramos unos kilómetros en obras aunque siempre con un desvío en bastantes buenas condiciones. Damos con varios peajes durante la ruta, pero en Bolivia las motos no pagan, por lo que a veces hay un carril habilitado para que las motocicletas puedan pasar sin hacer cola. Lo que más me sorprende de la ruta es ver la cantidad de basura que observamos durante todo el trayecto tirada en los bordes de la carretera. Es curioso cuando la gente de Bolivia te cuenta que ellos hacen una ofrenda a la "Pachamama" (la madre tierra) para pedirle deseos, pero por otro lado algunos ensucian y maltratan el medio ambiente sin importarles lo más mínimo y más cuando aquí apenas hay nadie que se encargue de la limpieza y mantenimiento. Irónico, ¿verdad?.
Otra cosa que me sorprende bastante y que me da una pena horrorosa es ver la cantidad de perros que hay abandonados o que viven en las calles. En la carretera casi a cada curva te encuentras uno, algunos se les ve temerosos, con el rabo entre las piernas, muchos no confían en la gente, algunos llenos de enfermedades y en el peor de los casos muchos muertos posiblemente a causa de algún atropello. Ciertamente puedo decir que en algún tramo de la carretera he cerrado los ojos porque sufro mucho cuando los veo en esas condiciones. 
Cerca de "Cochabamba" paramos para poner gasolina. El tema de la gasolina en Bolivia tiene su misterio. El precio para los Bolivianos está en 3'6 porque el gobierno de Bolivia llegó a un trato con las petroleras, sin embargo para los extranjeros te la cobran a 8'4. Durante todo el viaje hemos conseguido ir regateando como hemos podido, les hemos pedido que nos la cobrasen a precio Boliviano y a cambio les dábamos una propina. Que decir que el trato ha funcionado casi siempre aunque el precio más bajo que hemos conseguido es de 6 bolivianos. En algunas estaciones de servicio ha sido imposible hacer ese tipo de trato, algunos porque se han cerrado en banda y no han querido y otros porque nos argumentaban que en la gasolinera había cámaras y no podían hacer otra cosa porque quedaba registrado en el sistema. 
Entramos en "Cochabamba" y lo primero que me sorprende, aunque ya me lo habían comentado, es que se trata de una ciudad muy grande. Como principal reclamos turístico tiene un "Cristo Redentor" que vigila la ciudad desde el alto de un cerro. Circulamos por la vía principal y después de varios kilómetros llegamos al centro donde empezamos a ver varios letreros de alojamiento. Romà para la moto para que baje a preguntar precios y disponibilidad, pero yo en cuanto bajo veo que estoy en la puerta de un cuartel de policía y sin reparos me acerco a uno de sus agentes, me presento y me acredito. Rápidamente llaman a un superior suyo el cual parece ser quien manda realmente y en cuanto llega nos invita a pasar muy cordialmente. Se presenta como el Capitán Paredes, un hombre grande y fuerte, con cara redondeada y ojos achinados.
Le explicamos el motivo de nuestro viaje y lo que andamos buscando, nos aconseja varios alojamientos pero será otro oficial el que nos diga la zona donde podemos encontrar Hospedajes con aparcamiento a buen precio. Por allí cada vez hay más policías, parece que tienen curiosidad por nuestra aventura. Les repartimos varias de nuestras tarjetas y les facilitamos nuestro contacto. 
El Capitán nos comenta que aquella comisaría pertenece a la "UTOP", el grupo de antidisturbios de la ciudad y que ellos están tanto para cubrir manifestaciones como para hacer servicios de seguridad ciudadana, aunque si son ellos los que acuden en este caso, su actuación no se centra en el dialogo sino en la acción reactiva. 
Nos sentimos muy cómodos hablando con el Capitán, sobre todo gracias a su actitud hacia nosotros. Incluso hay un momento que llama a su hermana por videoconferencia, la cual vive en Barcelona, y la pone a hablar con nosotros. Se le ve muy buen tipo!
Justo antes de salir en busca del Hospedaje el Capitán nos invita a reunirnos de nuevo por la tarde en el cuartel, a eso de las 20h. Quiere que demos una "charla" informal a sus agentes sobre nuestro trabajo, procedimientos y técnicas que hagamos servir. Nosotros aceptamos encantados la invitación. Ya casi preparados para irnos el Capitán ordena a sus patrullas "Gama" (motoristas) que nos acompañen al alojamiento. Salimos del recinto escoltados por 5 motocicletas con 2 agentes montados en cada una, equipados con chalecos antibalas, cargados con sprays de humo y de pimienta y con sus armas largas apuntando al cielo, vamos, todo un espectáculo. Nosotros les seguimos con ciertas dificultades porque la moto vuelve a ahogarse a causa de la altitud. Sin perderles comba llegamos al alojamiento, donde se paran las 5 motos y nos indican por donde debemos acceder. Sorprendidos por lo acontecido les agradecemos el favor y entramos por donde nos han dicho. 
El alojamiento es el "Hospedaje El Jardín" y una noche en habitación con dos camas, baño compartido y sin desayuno nos costará 80 bolivianos. Tiene aparcamiento privado sin coste añadido justo en el jardín por el que hay que pasar para ir a las habitaciones.
Al final entre una cosa y otra se nos ha hecho tarde. Salimos en busca de un sitio para comer y en la avenida principal damos con el bar "El Sabrosito", donde yo tomo una "milanesa" (carne rebozada) de pollo y Romà una chuleta, todo con su acompañamiento y coca cola fría por unos 40 bolivianos. 
Volvemos al Hostel para darnos una ducha y descansar un poco antes de volver al cuartel.
Llegamos puntuales y la gente se sorprende al vernos, parece que no apostaban por que volviésemos a aparecer. El Capitán reúne a todo su equipo, serán unos 50 y haciendo un rondo nos presenta muy formalmente. Empezamos la charla presentándonos y explicando un poco sobre que funciones tenemos nosotros en nuestro trabajo, algunos procedimientos que utilizamos e incluso alguna técnica de defensa personal. Después de ello se inicia una ronda de ruegos y preguntas donde algunos agentes participan y exponen sus inquietudes.

Después de casi hora y media de charla el Capitán nos insta a pasar a su despacho y nos comenta que mañana por la mañana en el cuartel van a jugar a fútbol para romper un poco con la rutina ya que llevarán 24h de servicio ininterrumpido y que le gustaría que fuésemos. Nosotros pese a no tener ropa para jugar aceptamos la invitación. Pero eso no es todo, también nos invita a ir por la tarde a su casa porque va a preparar un asado. Aceptamos de buen grado el ofrecimiento. 
Como ya se ha hecho tarde vamos a ir a cenar y un Teniente (de la escala de oficiales) que aún no ha podido comer nada, nos acompaña a un restaurante de comida tradicional boliviana para que podamos degustar algo típico. El restaurante se llama "el Palacio del Sil Pancho" y allí su especialidad es el "Sil Pancho", una carne muy fina rebozada que se sirve con acompañamiento. Los tres comemos lo mismo y decidimos invitarlo. El precio asciende a 50 bolivianos sumándole una coca cola de 2 litros que hemos pedido para beber.
El chico nos explica que uno puede "postular" (opositar) directamente por una plaza en la escala de oficiales en vez de la escala básica, la diferencia es que la escuela en la básica dura 2 años, mientras que en la escala de oficiales la duración es de 4. Así que una persona que nunca ha sido policía, después de estudiar 4 años puede salir a la calle como Teniente (primer escalafón en la escala de oficiales) y puede mandar a otros que sean por ejemplo Sargentos y que tengan mucha más experiencia laboral que él, algo que nos resulta muy curioso. Otra cosa que nos explica y que nos deja sorprendidos es que la forma de ascender en el cuerpo es por antigüedad. Se ve que cuando llevas ciertos años en tu escalafón estás obligado a opositar por el puesto que te precede y la gran mayoría de los postulantes pasan las pruebas. Así comentaban que dentro de unos años casi todos serán altos mandos de la policía y apenas habrá agentes o patrulleros ya que cada año son menos plazas de la escala básica las que se ofertan. 
El chico nos ha caído bien, se ve muy humilde y buena persona. Nos contaba que él es de "La Paz" y que echa de menos a su familia y amigos, pero que es la profesión que ha escogido y todo esto forma parte de ello. 
De vuelta al cuartel el Capitán nos vuelve a recibir y parece querer hacer algo más para agradarnos. Romà le pide poder salir en un coche patrulla con ellos para ver el ambiente de la ciudad. El Capitán accede y llama a otro oficial (el que nos había aconsejado el alojamiento) y a un conductor para que nos acompañen a dar ese “paseo” por el centro. Toman una antigua ranchera y nos subimos en la parte posterior la cual está abierta al cielo. Nos llevan por las áreas principales de ocio. El Teniente que nos acompaña nos explica qué zonas son más seguras y cuales menos. Al llegar a una parte de la ciudad la cual denominan "zona roja", debido a su alto grado de conflictividad, nos dice que alguien de su grupo ya ha gaseado con gas pimienta, y no miente porque repentinamente me empieza a picar la nariz provocándome una repetición de estornudos incontrolables. 
Nos sentimos observados por la gente que pasea por la calle, a lo que el oficial nos comenta que lo más probable es que piensen que somos delincuentes que han detenido, pero eso a nosotros no nos importa, estamos viviendo una experiencia única!
Tras una vuelta de poco más de media hora y sin haber presenciado ningún ilícito penal, nos dejan en la puerta del Hospedaje. 
Les agradecemos mucho todo lo que han hecho por nosotros y entramos en el alojamiento con ganas de ir a dormir. Ya pasa de la 01h y nuestro cuerpo y mente debe descansar después de un día lleno de grandes sorpresas. 

Mapa de ruta:

jueves, 2 de febrero de 2017

02/02/2017 UYUNI - ORURO
MUERTO POR MI DOLOR DE MUELAS

He pasado una noche horrorosa. El dolor me despertaba cada dos horas y para intentar calmarlo me tomaba la única pastilla que tenía a mi alcance, el ibuprofeno que la noche anterior me había dado Loreto. Sabía que no hacía bien tomándomelo cada 2 horas pero la desesperación a veces te lleva a tomar decisiones poco acertadas.
Otra vez toca levantarse temprano, a las 06:40 suenan los despertadores de la habitación. Tomamos el desayuno a las 07h y a las 07:30h nos ponemos en marcha dejando atrás la bella laguna que nos ha escoltado durante toda la noche.
Fernando parece que se ha recuperado y Loreto me ha llamado la atención cuando le he contado mi ingesta de pastillas. Me comenta que no es por el excipiente sino porque el hígado se puede resentir.
Antes de salir nuestro guía nos ofrece la posibilidad de cambiar la ruta, en vez de ir a la "Laguna Verde", que según nos dice apenas tiene agua y no podremos apreciar ese color verde tan característico que la hace tan deseada, o ir a ver unas construcciones gigantes de piedra que reciben el nombre de "La Vieja Italia". Es una alternativa que pocas agencias ofertan y que según nuestro guía vale la pena ir a ver. Aceptamos la nueva propuesta y emprendemos la marcha.
Nuestra primera visita será "El desierto de Dalí". Unas grandes dunas con unas lejanas piedras de una altura de unos 5 metros hace que el paisaje se parezca considerablemente a aquellos escenarios surrealistas que Dalí plasmaba en sus obras. Le hago un par de fotos pero no se aprecia su majestuosidad.
Nos montamos en el coche y volviendo sobre nuestros pasos nos encaminamos hacia "La Vieja Italia".
Mi boca empieza a hacer de las suyas y Loreto me ofrece un calmante que rápidamente me hace efecto, es mano de Santo! Pero tan rápido hace el efecto igual de rápido se va y en menos de dos horas vuelvo a estar con un dolor más intenso si cabe.
El traqueteo del coche no ayuda a mi mejoría y quiero tomarme algo que me ayude a calmar el dolor, pero Loreto no me va a dejar y me dice que debo esperar 3 horas más. La verdad es que no se como lo voy a a hacer.
Llegamos a una zona con gigantescas formaciones rocosas.
Yo me bajo del todo terreno y camino un poco aunque no tengo apenas humor para nada y rápidamente me vuelvo al auto. Cuando ya estamos todos de vuelta en el coche reemprendemos la marcha y nos acercamos a otra zona rocosa, ahora si que hemos llegado a "La Vieja Italia". En esta ocasión ni me bajo del coche ya que el dolor apenas me deja disfrutar de nada de lo que me rodea.
Consigo una pastilla que me dan Sergio y Araceli de "estrangis" sin que Loreto lo vea, me la tomo pero desgraciadamente no siento ninguna reacción, ni al principio ni más tarde.
Hablando con el chófer me comenta que él también tiene dolor de muelas y me ofrece una pastilla de las que se toma cuando lo pasa mal. Me la guardo para el momento que pueda tomármelo, intentaré espaciarla en el tiempo con la última que he ingerido.
Voy aguantando el dolor durante horas hasta que finalmente llegamos a un poblado donde comeremos en una casita; tomate, ensalada, arroz y atún.
Antes de empezar me he tomado la pastilla que me ha dado el chófer, se llama "Diclónic", son 250 mg. y su excipiente es "clonixinato de lisina", el mismo que me había dado Loreto a la mañana. Casi al momento me hace efecto y me veo capaz de tomar algo suave, me decido por un poco de tomate y atún.
Cuando terminamos volvemos a la carretera y tras un par de horas hacemos una parada técnica en el pueblo de "San Cristobal" donde parece que hay una fiesta regional. Nos acercamos a ver que "se cuece" en la plaza del pueblo y nos sorprende ver a varios coches adornados con peluches y mantas y varias mujeres vestidas con ropas tradicionales y los hombres con una especie de traje a lo "Elvis Presley", de color blanco y con pedrería azul encumbrado con unos gorros tipo "cow-boy". Se nota que llevan muchas horas bebiendo porque a algunos incluso les cuesta mantener la verticalidad. De repente una orquesta de instrumentos de viento y percusión arrancan a tocar en la esquina de la plaza. Hombres y mujeres empiezan a bailar lo que parece ser música tradicional. Los hombres dan pequeños saltitos asemejándose a los que hace una cabra cuando se asusta, las mujeres hacen algo parecido a un "paso de baile" que cuesta seguir porque cada una lo hace de una manera muy personalizada, pero lo que de verdad importa allí es que la gente se lo pase bien, no les importa nada de lo que les rodea ni de los comentarios que se puedan hacer de ellos, lo que les importa es divertirse. Y yo la verdad, me quedo boquiabierto con tal espectáculo, incluso me apetece meterme por medio a bailar pero desisto de mi idea ya que la cerveza no deja de correr y con tanta medicación que he ingerido es mejor que ni una gota de alcohol se acerque a mi persona.
Tras un rato disfrutando de semejante espectáculo dantesco nos encaminamos para hacer el último tramo del tour. Serán unas 2 horas por asfalto hasta llegar a "Uyuni".
A las 16h llegamos a destino, tal y como marcaba la planificación y allí nos despedimos todos con un poco de añoranza.
La boca parece que me respeta, pero se que de un momento a otro volverá a darme avisos de su estado crítico.
Estamos de vuelta en el Hostel "Vieli", aprovecho que justo al lado hay una farmacia donde voy a comprar la "amoxicilina". Venden pastillas sueltas, cada una cuesta 1 boliviano por lo que compro 30 para tener al menos para una semana, lo que me suelen recomendar el dentista cuando me ocurre algo así. También compro 10 pastillas de "diclofenaco" para aliviar el dolor a 1 boliviano cada una.
En el Hostal nos equipamos con la ropa de moto y tras pagarle 20 bolivianos a la chica de recepción por los dos días que hemos dejado la moto allí estacionada nos encaminamos hacia el aparcamiento acompañados por otra trabajadora para retirar la moto. Acomodamos todo en su sitio y a las 17h volvemos a la carretera con destino "Oruro". Tenemos por delante unos 200km de puro asfalto.
A medio camino el efecto de la pastilla contra el dolor ha dejado de hacer su cometido y el dolor se intensifica más por la presión que ejerce el casco sobre mi mandíbula que me obliga a presionarlo en uno de sus laterales con la clara intención de liberar mi zona afectada, incluso hay un momento en que Romà me ofrece su casco, un poco más holgado, para evitarme esos dolores, cosa que acepto agradecidamente. Aunque con el cambio de casco he sentido mejoría el dolor persiste y le pido a Romà que paremos para tomarme un ibuprofeno. Después de casi 3 horas de sufrimiento y ya de noche llegamos a nuestro destino.
Romà que ya tenía mirado un alojamiento lo encuentra casi directo, se trata del "Hospedaje Vergara" y llegamos al acuerdo de pagarle 80 bolivianos por una "zulo-habitación" con dos camas, baño compartido y sin desayuno. La moto la podemos aparcar dentro del alojamiento sin ningún coste añadido.
Nos aseamos y salimos en busca de un restaurante donde ir a cenar. Yo poco a poco me siento peor, empiezo a tener mucho frío y los temblores pican a mi puerta para saludarme. Encontramos un restaurante en el que solo hay hombres con sus mesas llenas de cervezas de litro vacías pero aparentemente no hay nadie ebrio. Romà se pide un plato pequeño de pollo a la brasa con arroz y yo tan solo beberé un jugo de manzana, no tengo ánimo de comer nada. Me encuentro francamente mal pero quiero esperar a que Romà termine de cenar. Le traen lo que ha pedido y realmente parece un plato para dos personas. Se comerá la mitad y la otra mitad se la llevará para desayunar al día siguiente. Todo le sale por 50 bolivianos. Yo apenas hablo mientras dura la cena, cualquier movimiento que haga con la boca me causa un fuerte latigazo que prefiero evitar por todos los medios.
Llegamos al Hostel y mis temblores han ido a más, creo que tengo fiebre a causa de la infección y el antibiótico me ha bajado las defensas. Rápidamente me meto en la cama, tan solo me quito los zapatos. Le pido a Romà que me traiga un poco de agua y el botiquín que está en la maleta de la moto y como no tenemos vaso me trae la ollita donde cocinamos llena de agua. Es importante que beba mucho pare eliminar la medicación, a más durante la noche serán varias pastillas las que tengo que tomar, debo alternar la "amoxicilina" con el "ibuprofeno".
Después de medicarme cierro los ojos y me duermo entre temblores.

Mapa de Ruta:


miércoles, 1 de febrero de 2017

01/02/2017 TOUR DE TRES DIAS POR EL SUR DE BOLIVIA II

Una de las cosas que menos me gustan de los tours guiados es que te marcan en todo momento los horarios y el tiempo que tienes para visitar cada cosa. Este no iba a ser menos y a las 06:15h ya estoy en pié para que me de tiempo de ducharme, preparar la maleta y desayunar antes de salir a la hora indicada, las 07:30h.
Pero como siempre, surge un problema, una de las dos duchas no tiene agua caliente por lo que se hace una cola considerable ya que por la noche la mujer no dejó ducharse a nadie.
Después de pasar un buen rato de frío he podido asearme y tras prepararme la maleta me voy al comedor a tomar un "Hostelyuno".
Antes de salir intento ir al baño pero hay uno embozado que no se puede utilizar y el otro tiene "overbooking". En el último momento puedo ir pero alguien viene a buscarme porque el chófer está metiendo prisa. Nos han cambiado a Germán, en su lugar un nuevo conductor de porte más serio será nuestro guía durante lo que queda de tour.
A las 08h estamos saliendo en dirección sur, ocupamos el 4X4 las dos parejas chilenas y nosotros.
La primera parada la hacemos en el "Valle de Rocas", un conjunto de rocas enormes moldeadas por el viento.


Seguimos hasta llegar a la "Laguna Cañapa", donde vemos los primeros flamencos. Un paraje lunar con unas altas montañas nevadas de fondo.
Tras seguir unos cuantos kilómetros hacemos una parada para comer un plato preparado compuesto de pollo a la plancha y pasta de acompañamiento.
Yo como poco porque mi boca no me ha dado respiro y el dolor ha ido en aumento, lo malo es que no tengo medicación y debo ir pidiéndole a Araceli y a Loreto varias patillas de ibuprofeno para calmar un poco el dolor que es intenso. Afortunadamente Loreto está estudiando medicina y me aconseja sobre lo que debo tomar. No obstante y por experiencia se que lo que necesito es antibiótico, concretamente "amoxicilina", lo que siempre me receta el dentista cuando paso una crisis de este tipo.
Al terminar vamos hasta la "Laguna Hediona". Recibe el nombre por el mal olor que desprende, pero el paisaje es muy bonito, con la tierra de tonos rojizos que la rodea y con un efecto espejo en el poco agua que posee.
Siguiendo recorrido llegamos hasta la "Laguna Honda". Un paisaje envuelto por grandes dunas de fina arena color marrón que te hace sentir estar perdido en un recóndito desierto.

Volvemos a la ruta, circulamos a través de dunas y caminos que hubiesen sido completamente impracticables con la moto y que de bien seguro nos hubiésemos perdido ya que no hay ninguna carretera que te marque el camino a seguir.
La siguiente parada será en medio de una zona desértica donde el viento sopla sin compasión. El motivo de la parada es ver el "Árbol de Piedra". Tomamos varias fotos sin entretenernos mucho y rápidamente volvemos al coche para continuar con el recorrido.

Tras un buen rato llegamos a la "Reserva Nacional Eduardo Avaroa" donde nos recibe la tan famosa "Laguna Colorada". El fuerte viento golpea nuestros cuerpos y hasta se hace difícil poder tomar alguna foto.

Nos resguardamos tras una caseta a la espera de que el guía vuelva con las entradas compradas. El precio es de 150 bolivianos por persona.
Ya con las entradas y justo antes de acceder al parque otro guía se acerca a nuestro coche y nos ofrece la posibilidad de cambiar la planificación de nuestro tour pudiéndonos bañar en unas aguas termales de noche y no de mañana como estaba estipulado. También nos ofrece la posibilidad de quedarnos en otro alojamiento que según nos cuenta está en mejores condiciones, pero como en todo siempre hay un "pero" y es que si aceptamos esta nueva opción debemos pagar 10 bolivianos más. Los 6 estamos de acuerdo en hacerlo así.
Ahora que ya estamos dentro de la Reserva nuestra siguiente parada va a ser en los
"Geisers Sol de Mañana". Aunque el viento sigue soplando fuertemente y la temperatura no deja de descender la imagen que vamos a presenciar es digna de luchar un rato contra los factores climatológicos.
Dos enormes géiseres de vapor de agua con un fuerte hedor a azufre semejante al olor que desprenden los huevos podridos nos hace abrir la boca de admiración, pero todo se incrementa cuando vamos a unas pozas de lodo que burbujean a causa del calor y de la actividad  de la madre tierra. Se nos pone mal cuerpo cuando el guía tras avisarnos de que vayamos con cuidado al caminar por esa zona, nos explica que hace un par de años un guía cayó a una de esas pozas y murió quemado.
Un ambiente único que nos dejó totalmente atónitos.



Al salir de allí nos dirigimos al alojamiento contratado, el cual se encuentra a los pies de una nueva laguna. Somos los primeros en llegar y no hay nadie, ni siquiera están las personas que custodian las llaves de las habitaciones. Solo nos queda esperar a que la familia que se encarga de su mantenimiento venga a ponerlo todo en orden.
De mientras mi muela sigue haciendo de las suyas, no me ha dado casi respiro y he tenido que ir tomando ibuprofeno cada 6 horas. Francisco tampoco se encuentra bien, parece que está incubando una gripe o algo parecido, tiene los ojos muy rojos y apenas ha dicho palabra en toda la etapa de hoy.
Casi 1 hora tardan en llegar los trabajadores y por fin nos otorgan la habitación; una construcción de ladrillo gris a vista, el suelo hecho de piedrecitas y las camas que reposan sobre grandes piedras la hacen a la vez que curiosa muy poco funcional.
Fernando se tumba en la cama y lo tapo con mi chaqueta ya que lo veo tiritar. Su chica se encarga de todos sus cuidados.
Han servido unas galletas con té e infusiones que solo Romà se ha dado cuenta. En un momento determinado lo oigo levantar la voz más de lo normal. Resulta que uno de los guías le ha llamado la atención por coger varias galletas reprochándole que son para todo el mundo. Romà que apenas ha tomado 5 o 6 no se ha podido quedar callado y ya ha hecho una "nueva amistad".
Alejándose de ese momento un tanto tenso viene a avisarnos a la habitación de que hay merienda servida y todos vamos a la mesa excepto Francisco que se queda en la camada reponiéndose.
Después de tomar unas cuantas galletas acompañándolas de un delicioso "mate" (así es como llaman allí a las infusiones) me pongo un rato con el blog, pero para poco me da porque la cena casi se junta con la merienda; sopa y pasta es el menú de esa noche.
Hace mucho frío y el ir a las termas que se encuentran a unos 500 metros se hace una ardua tarea, incluso nos planteamos la posibilidad de dejarlo estar, pero finalmente seremos Romà, Sergio y yo que emulando a los más valientes "Espartanos" nos armamos de valor y calzados en nuestros bañadores y bien tapados con la toalla a modo de falda nos disponemos a salir a luchar contra las inclemencias del tiempo.
En ese mismo momento aparece nuestro chófer y con una media sonrisa en su rostro me dice "venga, os voy a llevar en coche y os subiré luego de vuelta al alojamiento, es que viéndoos vestidos así me habéis dado pena". Valorar vosotros mismos...Bajamos a las termas y aunque esperábamos que hubiese menos gente el ambiente es muy especial. El vapor de agua asciende hacia el cielo despegando de la única piscina que hay, el cielo se ve limpio, posiblemente el más estrellado que recuerdo haber visto.
Nos cambiamos rápidos y de la misma manera entramos en la piscina. El agua está muy caliente y da gusto permaneces allí sabiendo el frío que hay en el exterior.
Serán casi 50 minutos los que pasaremos allí dentro entre conversaciones y risas.
Al salir no notamos el frío exterior y nos cambiamos velozmente ya que nuestro chófer nos está esperando.
Ya de vuelta al alojamiento el resto de nuestros compañeros de expedición duerme. Tendemos la ropa mojada allá por donde podemos y nos acostamos.
Yo tomo mi último ibuprofeno a la espera de que me haga efecto para poder descansar en lo que me queda de noche...