jueves, 23 de febrero de 2017

22/02/2017 LIMA
MOTO E IMPLANTE TODO OK

Seguimos el ritmo del sol y aunque a las 07h ya estamos despiertos no nos levantamos hasta las 08h. Hoy tenemos por delante un día de muchas gestiones por hacer.
Primero de todo salimos a desayunar. Lo hacemos en un local/vivienda donde sirven bocadillitos por 1 sol. Romà se come 3 y yo 2 y lo acompañamos con un vaso de chicha morada (10 soles). 
Con las pilas recargadas empezamos a movernos. Primero de todo nos acercamos a una ferretería en busca de una llave de tubo que nos permita aflojar la rosca del motor de la moto para poder hacer el cambio de aceite. La encontramos rápido aunque se trata de una clavija para una carraca por lo que tendremos que adquirir también la manivela. Llegamos a un acuerdo con el vendedor para que nos la deje prestada, lo que sí le compraremos será el cabezal que cuesta 10 soles. Como fianza le dejamos 100 soles hasta que se la vayamos a devolver. 
Romà se "viste" de mecánico y comienza con las tareas de puesta a punto y yo aprovecho ese momento para agarrar la máquina cortapelos y darme un buen repaso.
Aunque he estado un buen rato veo que Romà sigue liado y para adelantar trabajo me voy a hacer unas fotocopias de los documentos que tiene que rellenar para poder hacer el envío de la moto.
Al volver me dice que quiere ir a lavarla, un tiempo que yo dedicaré a ir a devolver la llave a la ferretería. Una vez allí el dependiente comprueba que la pieza está en perfectas condiciones pero no puede evitar comentarme "si que tienen la moto lejos, pensaba que estaba en Segovia" con un tono irónico que no me ha agradado nada. Le explico que estamos al lado y que si hemos tardado es porque hemos hecho varias gestiones antes de ir a devolvérsela. Parece incrédulo de que solo hayamos aflojado y apretado una rosca, pero así ha sido.
Ya en el Hotel Romà aún no ha vuelto y lo espero en la habitación. A su llegada me cuenta con cara de extrema felicidad que han dejado la moto impoluta y que solo ha costado 10 soles.
Nos tomamos un rato de relax y a las 12h salimos hacia el dentista. Agarramos un taxi con el que acordamos el precio del trayecto en 10 soles. En media hora llegamos y por el aspecto de la clínica me parece que voy a tener que ir preparando una buena cantidad de dinero. La recepcionista nos indica que debemos subir a la segunda planta. Pico a la puerta del consultorio y me atiende una ayudante a la que le comento que voy recomendado por Arturo, hermano de Humberto (Otto para los más cercanos). Después de un rato sale el doctor y me pide que espere un rato. Por fin me toca! Entro y le explico mi problema. Se pone manos a la obra y en media hora me lo tiene solucionado. Me sorprende lo rústico que es como trabaja dentro del espacio bucal, pero lo cierto es que ha sido muy efectivo. Una vez termina le explico qué estamos haciendo en Perú y se queda maravillado con nuestro viaje. Se le ve un tipo muy simpático y agradable. Me comenta que en un inicio no sabía si me iba a poder solucionar el problema porque no tenía la certeza de tener la herramienta correcta, pero que "hay que meterse y apañársela como uno pueda para salir exitoso".
A la hora de marchar le pregunto si he de pagar en la recepción y a modo de broma me dice que sí e inminentemente añade "usted agarre su moto y se marcha nada más, no tiene que pagar nada, tan solo encárguese de nombrarme en su blog y en disfrutar de su aventura". Me quedo boquiabierto y le doy un abrazo en muestra de agradecimiento entregándole una de nuestras tarjetas y haciendo mención del seguro cumplimiento del pacto al que hemos llegado. Poco puedo decir más que volver a darle las gracias tanto a Arturo (el primo de Jason) que me ha ayudado en todo lo que ha podido mientras hemos estado en Lima y al Doctor Jaime por haberme solucionado de manera desinteresada el quebradero de cabeza que tenía con mi dentadura. Una nueva lección de bondad de la gente de Sudamérica.
Y como dice una canción de Sabina "Yo, que siempre cumplo un pacto, cuando es entre caballeros...", aquí dejo su referencia:
Doctor Jaime Carranza Garibaldi
Clínica San Martín 
Calle Jirón Brea y Pariñas 109
Barrio de Surco
Lima (Perú)
Nos da tiempo a volver al Hotel para la hora de comer. Negociamos con un par de taxis el precio pero no logramos bajar de los 12 soles (2 soles más que a la ida) escudándose los taxistas bajo el argumento de que a la vuelta hay mucho más tráfico.
Nuestro destino para comer será en la cevichería de Germán, un amigo del propietario de nuestro alojamiento.
Allí tomamos cada uno un plato de ceviche que acompañamos con un par de cervezas "cuzqueña" de 660ml. El precio sale algo elevado pero ya nos comentaron que el ceviche está por las nubes, 62 soles en total (18€).
Antes de volver al Hotel nos acercamos a recoger la ropa de la lavandería que está muy próxima. Por el camino paramos en un bar donde compramos los famosos "marcianos", unos helados tipo "polín" pero de fabricación casera y preparados a base de fruta. Su coste 1 sol cada uno.
Con todas las tareas listas y cada uno feliz por haber solucionado sus problemas, nos tomamos algo más de hora de tiempo libre. Yo sigo liado con el blog y Romà tiene un momento "Juego de Tronos -GOT-", algo que empezaréis a ver nombrado a partir de ahora, su nuevo vicio.
Para no pasar toda la tarde encerrados en la habitación decidimos salir a dar un paseo. Yo quiero probar la "cremolada" una especie de helado/granizado que se ha puesto de moda en Perú. Salimos caminando siguiendo las indicaciones que nos ha dado Fernando. De camino paramos en una farmacia para comprar "tiamina" o lo que es lo mismo, vitamina B1, una recomendación que me ha hecho el dentista ya que según me ha comentado si tomas esa substancia la sudoración que emanas desprende un olor que los "zancudos" (mosquitos) detestan por completo y de esa forma podremos evitar sus temibles picaduras. Por fin damos con un puesto donde comer ese famoso helado, pero al ver que se trata de hielo picado bañado en una crema líquida de diferentes sabores a elegir decido cambiar de plan. Muy cerca vemos un bar que se encuentra medio abierto donde anuncian batidos, preguntamos si está cerrado y nos dicen que podemos entrar ya que están a punto de abrir. Parece que han levantado la persiana antes de su hora para nosotros y tomamos unos deliciosos batidos, uno de mango y el otro de papaya con leche de tamaño XL por los que pagamos 13 soles.
Con la panza contenta y de vuelta al Hostel se nos ha echado la tarde encima y siendo las 19h nos reactivamos, hay que hacerse la maleta para nuestro viaje a la selva. Arreglamos todo y hablamos con Fernando para pedirle un par de favores: que nos permita dejar la moto estacionada en su alojamiento mientras estamos en Iquitos y que nos guarde las maletas de la moto. Accede sin poner ningún inconveniente mostrando una gran disposición.
Ya con todo a buen recaudo salimos a cenar. Paseamos un poco por la zona y finalmente caemos en un puestecito callejero donde sirven patatas rellenas y refresco de papaya a un precio muy económico. Nos atiende Bryan, un joven con el que hablamos durante la cena de un poco de historia y de qué nos ha llevado a estar en Perú. Romà se toma una patata, yo sin embargo que estoy algo famélico me tomo 3. Se trata de patatas rellenas de carne con un sabor exquisito. Bryan de vez en cuando llama a gritos a algún familiar ya que todos viven en ese mismo callejón para que le traigan platos y patatas recién hechas. Parece que le hemos caído bien y nos invita a un nuevo refresco antes de que nos marchemos. La cena ha salido barata, 9 soles los dos.
Justo antes de irnos observamos dos jóvenes que corren detrás de alguien a la voz de "agárrenlo!". Se acaba de cometer el robo de un teléfono a una chica. Ya nos avisaron que en un cerro muy cercano había una barriada peligrosa a la que era mejor no acercarnos. Aunque nuestra primera intención es salir corriendo detrás de él evocamos al sentido común y decidimos quedarnos donde estamos.
Nos despedimos amistosamente de Bryan y volvemos al Hotel.
En la habitación el calor se hace horroroso y debemos abrir la ventana y la puerta para que corra algo de aire.
Tenemos un poco de tiempo libre antes de acostarnos, pero no mucho, mañana a las 05:10h debemos levantarnos. Ya hemos acordado con Fernando que avisaría a un amigo suyo que es taxista para que mañana nos lleve al aeropuerto, hora de recogida, las 05:30h.

miércoles, 22 de febrero de 2017

21/02/2017 ICA - LIMA (215,4 km)
EN LA CAPITAL DE PERÚ

De nuevo el sol nos despierta. Son las 07h y ya tenemos los ojos como platos. Nos quedamos un buen rato en la cama dando tumbos hasta que por fin nos dignamos a levantarnos. 
Justo delante del alojamiento hay un puestecito en el que hacen bocadillos. Romà se compra tres: uno de boniato, uno de chancho y el otro de huevo y yo me hago con dos: uno de huevo y el otro de chancho. Para beber compramos dos bolsitas con chicha morada. Todo nos cuesta 9 soles.
Tomamos el desayuno en la habitación, momento que aprovecho para colgar una nueva entrada del blog; hay que aprovechar que tenemos un internet un poco decente!
Con todo ya puesto nuevamente en su sitio nos despedimos de la amable propietaria del alojamiento y sacamos la moto a la calle para emprender nuestra etapa de hoy.
Hace un calor sofocante y la ropa de moto no ayuda mucho a disfrutar del viaje. El cielo está despejado y el sol amenaza con sus rayos como si fuesen lanzas sobre nuestros atuendos. Toda la etapa discurre por medio de una zona desértica donde a modo de carta de presentación unas grandes dunas se asoman imponentes a través de los edificios de "Ica".
Unos kilómetros más adelante la carretera se desvía hacia la costa dejando el mar a nuestra derecha haciéndole frente a la arena del desierto que nos escolta por nuestra izquierda. Pasamos por varios pueblos que quedan divididos por la carretera, relentizando de esta manera nuestra marcha.
Durante la ruta paramos en tres ocasiones, pero la más importante es cuando lo hacemos a menos de una hora de nuestro destino para comernos un helado en un puesto de una cadena heladera que hay a pié de carretera cuyo nombre es "E.T". Son helados de frutas naturales. Nos tomamos cada uno una tarrina con tres bolas que cuesta 5 soles por barba. Es la mejor manera de mitigar un poco el calor que estamos pasando en la etapa de hoy.
Llegamos a Lima y tal y como nos avisaron el tráfico es caótico. Todo el mundo toca el claxon sin motivo aparente, al menos nosotros no logramos descifrar que quieren indicar con tanto bocinazo. Los coches no marcan con los intermitentes las maniobras que van a hacer, no respetan los carriles ni tampoco los semáforos. Tenemos que ir con mil ojos para que no nos tiren de la moto o lo que es peor, que nadie nos arrolle.
Por fin llegamos al Hotel que habíamos mirado la noche anterior por internet. Se trata del "Hospedaje El Arca" y la noche en habitación doble con baño privado nos sale por 15€. Lo mejor de todo es que en la entrada del alojamiento hay un pequeño patio donde podemos aparcar la moto a coste 0, tema prioritario para nosotros.
La primera impresión que tenemos al entrar en el alojamiento es de incertidumbre ya que la recepción parece un mercadillo de ropa y objetos antiguos. Damos las buenas tardes con la voz un poco elevada ya que no hay nadie atendiendo y rápidamente aparece un señor, Fernando, el cual se muestra muy amable y súper atento con nosotros. Es graciosamente extraño a la vez que carismático.
Aunque dudamos en quedarnos las ventajas son numerosas y decidimos arriesgar.
Fernando nos muestra la habitación. Temerosos con lo que nos vamos a encontrar detrás de la puerta nos sorprende ver que la habitación está estupenda. Hemos acertado con la elección.
Después de darnos una necesaria ducha porque nuestras axilas han transpirado más de lo debido salimos con la intención de ir a comer. Fernando muy atento nos acompaña a un restaurante para que podamos comer barato. Nos deja en uno que está a unos 10 minutos del alojamiento donde tomamos un menú que sorpresivamente ofrece "ceviche" y un segundo plato con una limonada natural como acompañamiento que cuesta 7 soles por comensal.
Al terminar volvemos al Hotel. Romà empieza a mover hilos para asegurarse que en el servicio oficial "BMW" que hay en Lima va a poder encontrar los recambios que busca para la moto (filtro de aire y de aceite). Mientras tanto me acerco a una lavandería a dejar toda la ropa sucia que tenemos, 10 soles por lavar 2,5kg. (aunque si fuesen 4kg costaría lo mismo, es la carga mínima).
Al volver Romà parece más contento. Después de buscar en muchas compañías información y precios para enviar la moto de vuelta a España por fin una le ha contestado y el precio parece razonable (en una le llegaron a decir 4500€). En cuanto quede cerrado el trato lo explicaré para aquellos que algún día puedan estar interesados en hacer lo mismo que nosotros. Os aseguro que la información que hay por internet es muy escueta y apenas puedes sacar nada en claro.
Sin demorarnos mucho salimos con la moto hacia el servicio oficial que está en la calle "Javier Prado -Este-", y que se encuentra dentro del servicio oficial de coches de la marca "Volvo".
En apenas 15 minutos llegamos tras haber sobrevivido nuevamente a la vorágine de tránsito que se vive en esta ciudad. Allí mismo compramos los dos filtros y tres botes de aceite ya que hace tiempo que Romà anda nervioso por no haber podido realizar las tareas de mantenimiento necesarias para la moto. Precio de todo unos 320 soles.
Volvemos de nuevo hacia el Hotel y este trayecto aún es mucho peor. Se ha formado un gran atasco a la entrada de la ciudad y debemos armarnos de paciencia para poder llegar en perfectas condiciones al alojamiento. Pese a todas las dificultades llegamos sanos y salvos y Romà empieza con las tareas de mantenimiento. Yo me desmarco y me subo a la habitación para dedicarme un rato de tiempo libre, el cual aprovecho para gestionar mi visita a un dentista. Para ello me comunico con algunos contactos que me han facilitado varios amigos, pero con los que he hablado o me ha parecido muy caro (250 soles, es decir, 75€ por apretar el tornillo de un implante) o no son especialistas que me lo puedan realizar. Al final y tras comunicarme mediante varios mensajes de audio de WhatsApp con Arturo, el primo de mi amigo Jason (sí Jason, mi amigo del instituto y oriundo de Lima), concretamos para mañana mi visita a la clínica dental de otro de sus primos, Otto. Afortunadamente la muela que tantos problemas me dio parece que ya va volviendo a su estado de neutralidad. Gracias a ello estoy pudiendo masticar, porque de no ser así y al no poderlo hacer del otro lado debido al desajuste del implante me veía comiendo sopitas (aunque también lo hago). 
En cuanto bajo, Romà ya ha cambiado el filtro del aire, pero tiene un problema con el cambio de aceite: le falta una llave de tubo para sacar el tapón del carter, no recordaba que en Argentina (la otra vez que hizo el cambio) sus amigos la habían pedido prestada para poder ayudarle. Así que le comenta a Fernando si él tiene esa herramienta, pero como no dispone de ella se ofrece a acompañarnos a buscarla en alguna ferretería. Son casi las 19h y muchos comercios ya están cerrados, aunque los que encontramos abiertos no tienen dicha herramienta. Finalmente nos resignamos a encontrarla. Ha sido una carrera contra reloj por el barrio y no ha podido ser. Lo dejaremos para mañana por la mañana.
Entre una cosa y otra se hacen las 20h y salimos a cenar llegando al mismo sitio donde hemos comido. Un menú compuesto por la típica sopa y el pollo con arroz aunque ésta vez cocinado de forma más elaborada será lo que cenaremos; bueno, Romà no quiere sopa, no le va mucho. Todo junto una "coca cola" de 1 litro nos cuesta 18 soles.
Volvemos al Hostel y nos metemos a la habitación. Romà me vuelve a explicar lo de la empresa con la que ha contactado para realizar el envío de la moto. Parece muy contento y extremadamente motivado con el tema. Ahora comenzará una nueva era: la de los trámites, la información y los papeleos, pero eso es algo por lo que nos guste más o menos deberemos pasar. 
Antes de cerrar los ojos dedico un tiempo a escribir el blog y Romà a ver la nueva serie a la que parece que se ha aficionado "Juego de Tronos". En definitiva, cada loco con su tema...

Mapa de ruta:



martes, 21 de febrero de 2017

20/02/2017 COTARUSE - ICA (470,5 km)
A PUNTO DE LLEGAR A LIMA

Al sol le ha dado por asomarse por nuestra ventana a las 06h. El rumor del río que pasa por la parte posterior del hospedaje nos ha cantado toda la noche. Es temprano, son las 07h y ya estamos despiertos. Pese a que nos roneamos un poco en la cama no llega a las 08h que ya estamos en pié. En el mismo hostal preparan desayuno, unas patatas con carne y arroz acompañado de un espeso brebaje caliente que se asemeja a unas "gachas". Mi estómago no está acostumbrado a es tipo de desayuno y añora su café con leche acompañado de una pasta dulce.
Pagamos 6 soles por cada desayuno y una vez con todo depositado en la moto nos ponemos en marcha.
La ruta discurre inicialmente por un paisaje típico de alta montaña donde un río zigzaguea danzando al son de la carretera. Ganamos altitud dejando tras de nosotros cientos de curvas y con cientos delante del neumático por recorrer- Las vistas que se abren ante nuestros ojos son impresionantes y conforme ganamos altura el frío se hace más intenso, incluso hacemos una parada para abrigarnos para hacer frente a los 7 grados que marca el termómetro de la moto.
Seguimos la etapa y el escenario cambia levemente dejando atrás las montañas y apareciendo grandes explanadas verdes con lagunas y riachuelos que caen a modo de cascada en ellas. En un momento nos encontramos entre dos escenarios diferentes: tras nosotros dejamos las verdes montañas y delante de nuestra vista se abren enormes montañas de tierra marrón sin apenas vegetación que será la antesala de un árido desierto que nos golpeará con fuerza haciendo uso de sus casi 40 grados de temperatura. Al llegar cerca de "Nazca" Romà detiene la moto para quitarse gran parte de la ropa que llevaba como abrigo, yo prefiero esperar a recorrer los 30 kilómetros que nos faltan hasta el pueblo.
Una vez llegamos paramos a comer en un restaurante del centro. Sí, de nuevo pollo con arroz pero ésta vez nos sirven también un poco de ensaladilla rusa. Lo acompañamos con el mate fresco que va adjunto al plato. Nos cuesta 6 soles por barba.
Al terminar de comer tomamos la decisión de seguir el camino hasta "Ica". Podríamos haber parado a descansar en "Nazca" pero Romà prefiere hacer más kilómetros y yo hoy me siento mejor que ayer sobre la moto, así que retomamos la carretera. Al salir del poblado empezamos a comprender el motivo del calor que hace. Un enorme desierto se abre ante nosotros, se trata del desierto de "Nazca" donde se encuentran las famosas "líneas de Nazca", unos antiguos geoglifos (figuras trazadas en laderas de cerros y planicies) con formas de animales hechos por la "cultura Nazca" (entre el 100 y el 600 dC). 
Para sorpresa nuestra, a unos 15 kilómetros de recorrido encontramos un mirador, el único desde el que se pueden divisar 3 de las 800 figuras que hay en el desierto. Para ver el resto hay que tomar una avioneta que no estamos dispuestos a pagar. Subimos al mirador previo pago de 3 soles y desde allí tomamos alguna foto. Es curioso pero nada impresionante y casi me quedo antes con las vistas que con las figuras.

Bajamos y seguimos el recorrido. Un calor sofocante en medio del desierto se hace sentir, varios huracanes de pequeñas dimensiones flanquean la carretera incluso llegamos a atravesar uno de ellos. Largas rectas con ondeantes irregularidades será lo que nos acompañará hasta llegar a "Ica". 
A la entrada del pueblo varios alojamientos muestran sus credenciales. Paramos en el "Hotel Rosella" donde por una habitación individual (pero que tiene cama matrimonial) nos cobrarán 45 soles y donde podremos estacionar la moto dentro del mismo alojamiento, pero no os penséis que tienen parking, el aparcamiento es en el mismo "hall" del Hotel, al lado de la recepción. 
Han sido casi 7 horas sobre la moto y son las 16h pasadas. Por fin nos podremos dar una ducha ya que ayer no teníamos agua caliente y tanto Romà como yo no estamos preparados para vivir ese tipo de sufrimiento.
Nos regalamos un par de horas de tiempo libre hasta el momento de cenar. Recostados en nuestras camas una sorpresa nos golpea al conectar nuestros teléfonos móbiles a la red wifi; se trata de Jorge, el indígena del Amazonas que por fin nos ha contestado. Nos confirma que podrá acogernos del 23 al 28 de febrero, que el punto de encuentro será en el aeropuerto de Iquitos a nuestra llegada ya que nos vendrá a buscar. A partir de ahí todo estará incluido dentro del precio que nos va a cobrar, 150 soles diarios por persona. Emocionados comenzamos a buscar vuelos para ir a Iquitos, la posibilidad de llegar allí en moto se hace inviable ya que Iquitos es una isla en medio del Amazonas. Con muchos problemas para efectuar la compra a causa del pobre internet del que disponemos, logramos nuestro objetivo, vuelo de ida y vuelta por 180€ cada uno en la compañía Star Perú. Le informamos a Jorge para que tenga en cuenta la hora de nuestra llegada y con eso dejamos zanjado el tema.
Pero yo tengo algo pendiente, la revisión de mis muelas. Sigo bastante dolorido, uno de mis implantes se ha ido aflojando hasta tener la sensación de que de un momento a otro lo puedo perder, a más eso me está machacando la encía. Del otro lado de la boca la muela que lleva casi un mes dándome problemas sigue haciendo de las suyas y no me ha dado casi respiro, aunque cierto es que no es nada comparable al dolor que pude sentir días atrás. Afortunadamente hablo con mi amigo Jason que está en Barcelona pero que es originario de Lima. Me comenta que allí tiene familia y me pone en contacto con un primo suyo que es dentista. Nos hablamos por WhatsApp y quedamos e vernos cuando estemos por Lima. 
Con la satisfacción de haber tomado la delantera en muchos temas que teníamos pendientes salimos a cenar. Ya son las 19h y nos acercamos a un centro comercial que hay cercano al alojamiento. Como estamos algo cansados de los menus de sopa y pollo dcidimos cenar a lo "guarro" tomando un par de pizzas del "Pizza Hut" con un par de refrescos por lo que pagamos 25 soles. Parece mucho, pero al cambio son 8€, una cuenta más que asequible. Como postre comeremos un par de helados tipo "sundae" (4 soles cada uno). Ha sido una cena poco saludable; pero... ¿y lo bien que sabe?
De vuelta al Hotel me enredo de nuevo con el blog y con varias gestiones que tenemos pendientes por solucionar. 
Se me ha hecho algo tarde, suerte que mañana no tenemos prisa para salir hacia Lima. Son 300 kilómetros de una carretera recta y asfaltada que nos llevará de cabeza a la capital de Perú.

Mapa de ruta:





lunes, 20 de febrero de 2017

19/02/2017 CUZCO - COTARUSE (334 km)
NADA PARTICULAR

Tal y como quedamos con Luchito a las 06:40h llegamos a la agencia después de abandonar el zulo de humedad donde hemos dormido.
Tras volver a situar todos nuestros enseres en la motocicleta como si nunca lo hubiésemos retirado, esperamos la llegada de Luis para recuperar todos los objetos que dejamos en su local. 
A poco más de las 07h aparece por la puerta que da a la galería y se percata que se ha olvidado las llaves de su negocio. Tras hacer varias gestiones telefónicas con resultado infructuoso decide marchar a su casa a buscarlas. Allí mismo hay un señor que tras una barra improvisada prepara jugos y bocadillos de huevo para desayunar por un módico precio. Le pedimos un bocadillo y un zumo por cabeza. Al cabo del rato nos sirve los zumos y dos bocadillos para cada uno, no debe haber entendido bien el pedido. Cada unidad de lo que tomamos cuesta 2 soles; es decir 6 soles por desayuno y persona, unos 2€.
Luchito no ha tardado en volver y tras abrir su negocio recuperamos todo lo que nos faltaba. 
Después de que Luis y su compañero de trabajo se tomen varias fotos con la moto como si de una atracción se tratase estamos dispuestos para abandonar Cusco.
Con facilidad sacamos la moto del patio donde ha estado aparcada durante una semana y por la calle peatonal la acompañamos agarrada como si de un delincuente con la intención de escapar se tratase. Sorteamos con facilidad los dos escalones que dan a la Plaza de Armas y girando a la izquierda salimos del perímetro cerrado a la circulación. Allí nos despedimos de los chicos de la agencia, verdaderamente se han portado muy bien con nosotros.
Hoy salimos sin un destino fijo, durante la ruta veremos como nos vamos encontrando y el estado de la carretera y dependiendo de eso haremos más o menos kilómetros.
Con la ayuda del gps del teléfono salimos sin mucha dificultad de Cusco tras callejear por sus calles empedradas y enrevesadas. Allí tomamos una carretera que se caracteriza por tener un sinfín de curvas cerradas, a izquierdas y derechas, prolongadas subidas y bajadas donde circulamos entre densa niebla, tramos de lluvia que empapa nuestras ropas de moto y cambios radicales de temperatura, eso sí, siempre envueltos en un denso manto de vegetación subtropical, un regalo de la naturaleza para nuestra vista.
Pasados poco más de 100km las curvas se suavizan y la carretera se torna en una carretera más cómoda y divertida para la conducción. Romà parece disfrutar aunque a mi me da un poco de temor la velocidad que le imprime a la moto en algunos tramos. 
Hacemos varias paradas durante la ruta pero me gustaría destacar la primera de ellas, donde nos apeamos a poco más de las 10h para tomar un helado de mango natural en un puestecito de carretera que nos cuesta tan solo 1 sol. La mujer nos comenta que acaba de abrir el negocio y que le gustaría hacernos una foto para promocionarlo en facebook. Nos invita a un vaso grande de "chicha de frutilla", es decir una bebida elaborada tras fermentar maíz mezclado con el zumo de fresa. A mi me sirve un vaso completo pero Romà mucho más hábil que yo logra que solamente le sirva medio. Al probarlo un sabor agriácido destaca en la bebida, es debido a la fermentación. Comentamos con la mujer nuestra experiencia y nos invita a ponerle azúcar para hacerlo un poco más agradable. Mejora pero sigue siendo un suplicio para nosotros bebernos el brebaje, no obstante nos lo terminamos en señal de agradecimiento. Pero lo que me gustaría destacar de esta historia es que imaginéis el negocio en el que nos encontrábamos: tres casitas en medio de una carretera y al lado una estructura metálica con una estantería cargada con aguas y refrescos, una nevera de playa con un escrito a mano donde indica "helados de mango" y un balde de 20 litros con la "chicha". Por allí varios perros sueltos (uno de ellos se tira a morderme sin mucho éxito), gallinas y gatos y justo al lado el baño que se encuentra montado con cuatro paneles de madera y al que se accede mediante una tarima flotante hecha con troncos la cual no me da mucha seguridad al pasar por ella. Se respira humildad por los cuatro costados. 
Ya con la hora de comer encima paramos en un restaurante que vemos en una aldea a pié de carretera. Tomamos una sopa, un poco de arroz con pollo y mate de anís por 6 soles. 
Comemos en poco rato y aunque aquí las diferencias con Romà se han dejado ver ya que él seguiría sobre la moto durante horas para mí ya es suficiente las casi 4 que llevamos en ruta. Imagino que no es lo mismo cuando uno conduce y disfruta de ello a que uno vaya de paquete y empiece a sentir dolores y calambres por las piernas y caderas.
Avanzamos unos 60 kilómetros y llegamos a uno de los principales pueblos de la zona: "Chalhuanca". Intentamos conseguir algún alojamiento que tenga internet, pero nos comentan que desde hace un tiempo no les funciona muy bien en la zona a causa de las lluvias y los fuertes vientos. A más los precios son un poco elevados, no bajan de 60 soles la habitación doble por lo que decidimos seguir a ver si más adelante encontramos algo que sea adecue más a nuestras necesidades. 
A poco más de 20 kilómetros llegamos a la aldea de "Cotaruse" donde nos sorprende una fuerte lluvia cargada de granizo.
Mirando al cielo no parece que tenga la intención de darnos un respiro y decidimos parar ahí mismo. Un señor nos señala como hospedaje un edificio azul que está a pocos metros de donde hemos parado.
El establecimiento no dispone de internet y el precio de la habitación doble con baño privado y sin desayuno es de 40 soles, un buen precio, no obstante el modo ahorro nos lleva a preguntar por la habitación más barata, 20 soles los dos. Un joven nos acompaña a verla, pero al verla comprobamos que eso y dormir en la calle bajo un techo improvisado sería lo mismo. Cuatro paredes con unos paneles improvisados de metal para tapar el habitáculo, dos colchones tirados por el suelo y mil agujeros de considerables dimensiones sin tapar que dejan pasar el viento a diestro y siniestro hacen que descartemos esa opción y tomamos la habitación que nos ofreció en un principio.
La tarde la pasamos descansando. Yo, excepcionalmente, duermo una siesta que sobrepasa la hora. Romà se ha quedado editando videos.
Al despertarme me queda un rato para dedicarle al blog, sigo retrasado y no veo el momento de ponerme al día.
A poco más de las 19h salimos en busca de un restaurante para ir a cenar y aunque no hay mucho donde elegir finalmente terminamos en el restaurante de nuestro alojamiento. Tomamos un caldo de gallina, la comida más ofertada por al zona y que recuerdo haberlo visto infinidad de veces durante nuestro recorrido de hoy. Ese plato acompañado de un mate caliente nos sale por 6 soles por cabeza. Justo terminar volvemos a la habitación y seguimos con nuestras tareas cibernautas hasta la hoy temprana hora de dormir...

Mapa de ruta: 


domingo, 19 de febrero de 2017

18/02/2017 CUZCO
DESPEDIDA Y CIERRE

Hoy pasaremos nuestro último día en Cuzco ya que mañana muy temprano abandonaremos la ciudad con destino Lima.
Aprovechamos la mañana para dar un paseo por el centro de la ciudad visitando su Plaza de Armas la cual destaca por sus iglesias católicas y donde varios pintores de la escuela de bellas artes exponen sus hermosas pinturas.

Tomamos la calle "Hatun Rumiyoc" donde se encuentra la famosa piedra de 12 ángulos, popularmente conocida pos su gran acabado y bordeado perfeccionista de la arquitectura incaica y actualmente considerada Patrimonio Cultual de la Nación de Perú. La pidera forma parte del palacio arzobispal de Cuzco que anteriormente fue la residencia de Inca Roca, el sexto soberano de Curzcazgo del Cuzco. Una piedra considerada sagrada la cual está prohibido tocar.
También hacemos algunas compras en sus tiendas turísticas, yo en concreto me compro un puf con los dibujos de las lineas de Nazca que apenas me cuesta 5€. Romà por su parte le compra un cuadro a uno de los vendedores ambulantes que te abordan por la calle ofreciéndote sus supuestas pinturas y una sudadera copia de una marca que yo no conozco.
Entramos en un restaurante que está en el primer piso del patio donde se encuentra "Machupichi Vip Tours", se llama "La Fábrica"; por fin encontramos un local donde te preparan la comida al instante. Comemos bastante rico un menú compuesto por un primer y un segundo plato a elegir que cuesta 15 soles y probamos la cerveza de quinoa y la de trigo de la marca "Cuzqueña", la que más nos ha gustado de toda Sudamérica, a un precio de 8 soles. Lo cierto es que si comparamos precios la cerveza sale carísima.
Al terminar nos acercamos al aeropuerto ya que Romà había consultado con la empresa "Lan" acerca del envío de la moto de vuelta a Barcelona y estos le han derivado allí. Nos acercamos en un taxi que nos facilita gratuitamente Luchito compensando con ello el retraso que hubo ayer en el transporte de Aguas Calientes a Cusco. Ya en el aeropuerto nos informan que ellos sí hacen envíos de todo tipo de materiales incluido motocicletas a través de una empresa que se encuentra justo al lado, aunque en ese mismo momento está cerrada. Nos comentan que desde ahí solamente hacen envíos mediante vuelos nacionales, por lo que tendríamos que preguntar en el aeropuerto de Lima que sí opera con vuelos internacionales. No hemos obtenido mucha información pero al menos lo que sí sabemos es que existe la posibilidad de poder enviar la moto vía aérea.
A la vuelta a Cusco emprendemos otra guerra, la búsqueda de un dentista para que me solucione los problemas con el implante que se me ha aflojado. Primero voy a uno que me recomendó "Luchito" pero el implantólogo no se encuentra en ese momento, luego nos acercamos a otro que nos recomendó Ricardo, el guía del tour, y lo encontramos cerrado y finalmente nos acercamos a un tercero que me pareció haber visto mientras paseábamos. En este el médico no se encuentra, pero su ayudante me ofrece la posibilidad de hacerme una radiografía para saber que tipo de implante llevo y así asegurarse de si ellos tienen la herramienta para poderlo apretar. El coste de la radiografía es de 50 soles y si finalmente me lo pudiesen arreglar otros 100 soles más. Para mí el precio es un poco abusivo y aún más cuando mi dentista en Barcelona no me cobra nada ya que lo considera un ajuste de la pieza. Así que como no me aseguran nada y posiblemente el dinero que pueda gastar caerá en saco roto decido dejarlo correr. Espero encontrar otra solución que me satisfaga más, pero de mientras deberé seguir con mis molestias dentales.
Por la tarde nos centramos en intentar zanjar el tema de la visita a la selva. Estamos emocionados con esa nueva aventura que se abre delante nuestro, pero los intentos infructuosos de comunicarnos con Jorge, el nativo de Iquitos del que conseguimos su contacto gracias a aquella pareja de Barcelona que conocimos en el Machu Picchu nos obliga a ir a preguntar a varias agencias por los tours que hacen en la selva baja: el Parque Manu o Puerto Maldonado.
Aunque en una en concreto los precios que nos ofrecen son bastante competitivos y nos dan todas las facilidades para poder dejar la moto estacionada e incluso nos rebajan un poco el coste, yo estoy desmotivado con esa opción ya que lo veo demasiado turístico y no es la experiencia que ando buscando. Así que la descartamos a la espera de que Jorge de señales de vida y podamos valorar si nos interesa su oferta.
Con el modo ahorro, aún vivo en nosotros decidimos retornar al primer Hostel en que estuvimos, "El Procurador", algo más barato sí aunque si llegamos a saber como iba a ser la habitación que nos iban a dar no hubiésemos efectuado el cambio... Una cámara pequeña, lleno de humedad, con apenas sitio ni para poner nuestras maletas y con una lúgubre luz iba a ser nuestro habitáculo para pasar esa noche. 
Ya "acomodados" en nuestros aposentos dedicamos unos minutos libres a reponer energías ya que para cenar íbamos a encontrarnos nuevamente con aquellos hermanos franceses que habíamos conocido en Tupiza y con los que habíamos coincidido en La Paz.
A las 20h nos encontramos con ellos en el mismo restaurante donde hemos comido y tras compartir nuevas experiencias del viaje y sin enredarnos mucho ya que al día siguiente toca levantarse temprano nos despedimos con un "au revoir" cariñoso con la incógnita de si nos volveremos a cruzar durante el viaje.
Bajo recomendación de Luchito, mañana a las 06:40h hemos de retirar la moto del aparcamiento y salir con ella por la Plaza de Armas, la cual os recuerdo se encuentra cerrada al tráfico. A esa hora posiblemente evitaremos encontrarnos con ningún policía que pueda multarnos o como poco llamarnos la atención.

sábado, 18 de febrero de 2017

17/02/2017 INKA JUNGLE: DIA 5
FINAL DE TRAYECTO

Por fin tendremos un día en el que no tendremos toque de corneta. Eso hace que sean las 09h y que aún estemos acostados. Con las dificultades de despegarnos de las sábanas nos levantamos y después de haber dejado las mochilas listas salimos a dar el último paseo por Aguas Calientes antes de marchar en una nueva caminata de retorno hasta la central hidroeléctrica, lugar donde nos tienen que venir a buscar en una furgoneta para llevarnos de regreso a Cusco. 
Sin nada relevante y ya equipados con nuestras mochilas a las espaldas iniciamos el camino de regreso que marcan las vías de tren. Ahora se nos hace mucho más pesado porque no hay ningún atractivo a la vista, tan solo regresar al punto de origen. Entre 2 y 3 horas es lo que gastamos de tiempo en llegar a la central hidroeléctrica, la meta de nuestro recorrido a pié. El hambre aprieta, hoy no hemos desayunado. Justo pegadas a la vía de tren un montón de paraditas esperan a que los turistas gasten su dinero.
Nos sentamos en el primero que encontramos y nos tomamos varios sandwiches con palta, lechuga, cebolla y fiambre que acompañamos con un refresco y para rematar un cucurucho de helado. El precio es asequible, siguiendo la dinámica de los precios de Perú aunque un poco más elevados debido a que estamos en plena zona turística. 
Según nos dijeron a las 15h debíamos estar listos ya que una furgoneta nos pasaría a buscar. Nos dieron varias directrices para reconocer la nuestra y poder subir a ella. Allí nos plantamos, entre decenas de furgonetas, cientos de turistas y el griterío de los conductores llamando a destajo a sus clientes. Nos ha parecido ver la nuestra y nos lanzamos a la caza, pero llegamos demasiado tarde, ya la han llenado y ahora nos tocará esperar allí a que llegue la siguiente. Confiados en que no tardaría mucho nos hemos equivocado de lleno, pasan los minutos y no llega nuestro transporte. Las furgonetas van llegando y marchan llenas de turistas, pero nuestro tour operador no parece llegar. Preguntamos a varios conductores de allí y nadie es capaz de darnos una respuesta digna. Tan solo nos queda tener paciencia y esperar a que de una vez por todas llegue la nuestra.
Pasadas más de 2 horas de espera oímos a un conductor nombrar a nuestro tour operador. Son casi las 18h y por delante nos queda un trayecto de casi 5 horas de recorrido por unas carreteras llenas de curvas y de ascensos y descensos. Tomamos sitio y tratamos de acomodarnos lo máximo posible pese a que el espacio disponible es prácticamente nulo. Comienza el recorrido. El conductor parece tener prisa en llegar o en intentar evitar que la noche se le eche encima. Va a una velocidad bastante elevada para el tipo de carretera por la que va manejando y a eso se le suma que el clima no pretende darnos un respiro; con grandes cambios pasa de hacer sol a ponerse a llover intensamente para luego lanzarnos encima una espesa niebla que apenas se podía ver a un metro de distancia. Pero eso no parece ser inconveniente para el conductor que sigue sin modificar la excesiva velocidad con la que había comenzado el trayecto.
Desgraciadamente para mí no soy bueno para los mareos y tanta curva y tanto meneo han conseguido que todo comience a darme vueltas. Intento mirar por la ventana pero no consigo mejorar ya que no se ve nada a causa de la niebla. Mal asunto para mí, pero tendré que aguantar como pueda, no quiero generar una escena dantesca dentro de la furgoneta. 
La noche se nos ha echado encima, son varias horas las que llevamos circulando y como todo ser humano empiezan a manifestarse en mi cuerpo las necesidades fisiológicas. Aguanto un poco pero finalmente hablo con el conductor y le pido que paremos donde mejor la vaya porque al final voy a explotar. 
No tarda mucho en hacerme el favor y en un pequeño poblado detiene la furgoneta para que todo el que lo desee pueda hacer sus necesidades. El local que nos habilita los servicios es una especie de kiosco que vende fruta desecada, algún dulce y bebidas. En la trastienda, en un pequeño patio se encuentra el baño. Voy rápido y ejecuto una micción extensa dando paso a un suspiro de alivio como hacía tiempo que no tenía. Aprovecho para comprar unos cacahuetes (del agrado de Romà) y varias frutas desecadas (boniato y yuca) y vuelvo a la furgoneta. El conductor nos ha marcado el tiempo como si fuese oro y con todo el mundo de nuevo en sus sitios iniciamos el último tirón con destino a la ciudad de Cusco.
Por fin hemos llegado, las ganas que tenía de bajarme de esa furgoneta eran enormes. Nos han dejado en una plaza de la ciudad y ahora nos dirigimos al Hostel que habíamos reservado para esta noche “Hostel La Resbalosa”. Hemos cambiado porque según nos dijo Luis (os recuerdo que es el jefe de la agencia organizadora del tour) éste es mucho mejor del que nos quedamos la primera noche que estuvimos en Cusco (“El Procurador de Cusco”) y los dos se encuentran muy cercanos.  
Después de caminar por varias calles empedradas con una más que notable inclinación llegamos al alojamiento, donde una casa estilo colonial nos da la bienvenida. 
Nos acomodan en una habitación decente y como ya es muy tarde decidimos salir a cenar sin más dilación. 
No encontramos muchos locales abiertos que puedan ofrecernos cena, pero en la calle procuradores, muy cerca de la agencia hay una pequeña pizzería en la que, pese a no haber ningún cliente, nos dan la bienvenida de una manera poco amistosa.
Tomamos sendas pizzas con una cerveza, hay que cerrar el tour como lo merece.

Con la panza contenta volvemos a hacer el mini ascenso hasta nuestro aposento, una subida que hacemos arrastrando nuestras piernas… el cansancio ha venido a darnos las buenas noches.

viernes, 17 de febrero de 2017

16/02/2017 INKA JUNGLE: DIA 4

La mala noticia de que a las 04:00h debemos estar en pié no nos ha quitado la sonrisa de la cara por saber que por fin llega uno de los días que mas hemos esperado en el viaje, la visita a la ciudad perdida del Machu Picchu. Tras barajar la posibilidad de subir en autobús Romà y yo hemos decidido hacerlo a pié, son 1500 escalones aproximadamente los que nos esperan para ascender a la tan deseada vista y creemos que por una vez que estamos ahí vale la pena vivirlo intensamente. Romà se ha vuelto a motivar cuando le han explicado que existe un récord del mundo en hacer el ascenso en el mínimo tiempo posible. Yo ya le he dicho que conmigo no cuente. 
Con los ojos aún pegados por las legañas salimos de noche del Hotel donde nos dan una bolsa con varios tentempiés para pasar el día (un poco triste contando que solo hay un zumo, un botellín de agua, una fruta y un sandwich sin apenas chicha). Con la ayuda de la linterna de nuestros teléfonos móbiles emprendemos la ruta. En medio de una procesión de cientos de personas esquivamos como podemos los charcos de agua que hay formados en el suelo hasta llegar al acceso de control al camino de ascenso.
Con las entradas en la mano y tras presentarlas en el control cruzamos un puente que nos lleva al pié de la montaña que hay que subir. Una curiosa escena nos da la bienvenida; una muchacha parece querer colarse y se las tiene con los vigilantes, a los que, con una rápida maniobra, esquiva y cruza al otro lado del puente, donde parece esperarla una especie de “príncipe azúl” que la puede haber embelesado la noche anterior.
La subida es intensa, Romà camina sin pausa y yo debo pedirle en varias ocasiones que pare: la humedad, el calor, la fatiga muscular y mi acelerado corazón me dan aviso de ello. No obstante se que esos descansos también le van bien a él aunque no quiera reconocerlo.
Los escalones, tallados en piedra, son de diferentes tamaños y no facilitan el ascenso, pero eso no nos va a detener! Durante el recorrido nos acompañan unas impresionantes vistas, cargadas de misterio nos muestran unas gigantescas montañas que parecen querer abrazarnos. 
Después de aproximadamente una hora llegamos a la entrada general del parque. Estamos empapados en sudor y el recibimiento de Ricardo, nuestro guía, con varias botellas de agua nos llena de alegría.
Son algo más de las 06:00h y sin hacer mucha cola accedemos al complejo arqueológico, parece ser que vamos a poder ver el amanecer si las suerte nos acompaña, una suerte que parece abandonarnos ya que rápidamente la niebla empieza a aparecer. 
Caminamos por dentro del recinto recibiendo unas explicaciones muy interesantes de Ricardo y sin apenas darnos cuenta llegamos al punto donde la ciudad se muestra en toda su plenitud ante nuestros ojos.
Aquello parece extraído de una película de aventuras, es impresionante y el misterio se respira por sus cuatro costados, con la colaboración de la niebla a modo de atrezzo.
La agonía de tomar algunas instantáneas antes de que la ciudad desaparezca ante nuestros ojos se hace palpable y dejando de lado un poco las explicaciones de Ricardo nos metemos de lleno en nuestro papel de fotógrafos.




Caminamos un poco más con Ricardo recorriendo las calles y los edificios de piedra, escuchando sus narraciones y manifestando su repulsa por la forma en que los Españoles “conquistaron” sus tierras. Un poco de historia, los detalles de la formación así como de la construcción de Machu Picchu, los caminos secretos que construyeron los Incas para llegar allí entre muchas otras aún reviste de un misterio más feroz la ciudad perdida.
Llegó el momento en que Ricardo se despide de nosotros, ha ido ganando confianza a lo largo de los días y su timidez inicial se ha tornado en un simpático descaro. Nos dice adiós agradeciendo habernos tenido entre sus clientes y nos explica varios recorridos que podemos hacer por las montañas que nos rodean.
Ahora tenemos tiempo libre para seguir visitando el recinto a nuestras anchas y decidimos visitar una de las recomendaciones de Ricardo, el Puente Inca. 
Iniciamos una leve pero intensa caminata por un bello sendero el cual desemboca a una construcción de piedra que con varias maderas haciendo la función de suelo del puente constituye lo que andamos buscando.

Con aspecto de ser poco (por no decir nada) seguro, se sitúa sobre un acantilado con cientos de metros de caída libre. Un estrecho camino nos lleva hasta su entrada, donde una puerta nos barre el paso evitando que algún inconsciente intente cruzarlo.
Las imágenes son espeluznantes y te trasladan a la época en la que los nativos debían cruzarlo para huir o llegar secretamente a su ciudad.
Como tenemos tiempo de sobras decidimos tomar un tentempié ahí mismo, comemos algunos tubérculos desecados (patata y boniato) que habíamos comprado el día anterior y acabamos con los refrigerios que nos habían entregado por la mañana en el Hotel.
Tras recuperar algo de energía iniciamos el descenso hacia el pueblo de Aguas Calientes. Durante la bajada coincidimos con dos catalanes con los que entablamos conversación. Uno de ellos nos pregunta si hemos ido a la selva a lo que le contestamos que aún no pero que lo tenemos en mente ya que era una de las recomendaciones que me hizo mi amigo Jason de Barcelona. El compatriota nos explica que ellos fueron a Iquitos y que allí un captador los abordó en el aeropuerto para venderles su paquete turístico. Nos cuenta que pasaron 5 días en un poblado de la selva con un nativo de allí viviendo a su modo, en una choza en medio de la nada sin electricidad y practicando actividades como la recolección de frutas, la pesca de pirañas, la caza de la anaconda, el contacto directo con los osos perezosos y un sinfín de actividades que según nos dicen “no lo podremos olvidar nunca”. Romà y yo creemos que puede ser una gran oportunidad y le pedimos que nos facilite el contacto. Sin más nos da el número de teléfono directo del nativo ya que cabe la posibilidad de que podamos evitar de esa manera a los intermediarios y nos salga algo más barato que a ellos (100 por persona y día con todo incluido). Con un nombre poco comercial lo memorizamos en el teléfono “Jorge de la Selva” con la idea de contactar con él cuando estemos más tranquilos.
Terminado el descenso y entrando en Aguas Calientes nos despedimos de ellos con un abrazo. 
Llegamos al Hotel y nos damos una reponedora ducha. Hoy preferimos quedarnos a descansar en vez de salir a comer, realmente la caminata nos está pasando factura. 
Ya por la tarde y con el cuerpo renovado nos centramos en dar un último paseo por el pueblo, entramos en varios mercadillos de artesanía y callejeamos sin prisa. Con la hora de la cena encima nos sentamos en una de las terrazas que se vislumbran por las calles y tomamos un par de pizzas para salir un poco de la rutina alimenticia. Acompañadas de varias cervezas nos damos por satisfechos por todo lo vivido en ese completo a la vez que espectacular día y nos retiramos a nuestros aposentos con la alegría y a la vez pena de haber cumplido uno de mis sueños, ver el MACHU PICCHU.